No saber, ser

Tirarse al vacío. Soltar todo. Ver qué pasa. Fijar una intención pero saber que cualquier cosa podría pasar. Entregarse por completo a la infinidad de posibilidades. Disfrutar lo que ocurre. Ver el rojo amanecer. Aceptar el rechazo. Amar el odio. Ser paciente frente a la impaciencia. Percibir la verdad de una mentira. Verse uno en el otro. Sentir. Sonreír. Respirar. Ser. Una cabra montesa en una cima de piedra. La serpiente que cruza el camino y sube la pared sin manos ni piernas. La luna que flota en el cielo. Estrellas que brillan en la oscuridad. El calor en el frío. El silencio en el sonido. Las campanas del monasterio. Los grillos y los pájaros nocturnos. El viento. El todo en la nada. El vacío. Amor.

Oso perezoso

Lento y perezoso se mueve entre la selva. Un destello dorado refleja el calor del sol en un infinito de verde y aquel que parece sin rumbo se desaparece en las alturas. Pero aunque ahí vive no siempre ahí permanece.

Bajar a la tierra es uno de sus hábitos más fundamentales. Nadar es algo que siempre supo amar. Poco a poco se deja llevar por la corriente de la vida y en un sin esfuerzo llega arriba.

Vive en las alturas pero conoce las bajuras. Su existencia es tranquila y no se apura. Su magia es invisible y es obvia.

Algunos sabrán y otros olvidarán sus lecciones y enseñanzas, pero el maestro seguirá siendo, maestro del ser.