El camino

Brilla el sol y todo es alegría. Los cantos de las aves y el profundo rugir de los congos llenan el aire de celebración. Verde todo alrededor, la jungla celebra la vida.

Camino despacio por el sendero de piedras de río y me detengo un momento para apreciar el momento, para vivir el camino sin dejar mi mente adelantarse a mi cuerpo. Ella quiere olvidarse del camino y solo piensa en el destino.

¿Cuantas veces me pierdo la caminada al Yoga Shala, a las olas, a la catarata?

No sé, pero esta vez estoy presente, y el camino es hermoso y nunca me había dado cuenta.

El camino es parte del destino. Ya estamos viviéndolo, pero nuestra obsesión con metas concretas no nos permite verlo, queriendo definirlo todo en un solo momento cuantificable y reduciéndolo a un papel, una foto, un billete…

No hay divisiones entre donde empieza una cosa y termina otra. El camino a la surfeada es parte de la surfeada así como el primer paso hacia un sueño es parte del mismo. Inventamos tantas divisiones, límites y etiquetas que no nos damos cuenta que tal vez no hay principio ni final, que todo es parte de lo mismo y que fluye constantemente.

Una ranita negra con verde brinca entre las hojas.

Cada paso que doy las redondas rocas me masajean la planta de los pies.

Un inmenso árbol de tronco claro se regocija en la luz de la tarde y en sus hojas se funden el verde y el dorado en un baile de luz al que se une una pareja de lapas rojas con una explosión de rojo, amarillo y azul entre carcajadas de color.

Llego a la playa y las piedras son perfectas, y las olas también.

Disfruto la remada.

Disfruto la surfeada.

Regalando sonrisas, disfruto el sol, la vida.

Pura vida

Balance positivo

Salir en la mañana sin saber cuándo vamos a volver. Eso es aventura, y pasa todos los días, aunque no nos demos cuenta.

Es fácil verlo cuando se está viajando o explorando en las montañas, pero no tanto en el día a día. Una aventura es emocionante porque no sabemos qué va a pasar, porque cualquier cosa, podría pasar…

Cada día de la vida, cada momento, es así. Tal vez no nos demos cuenta cuando nos abotonamos la camisa en la mañana y salimos de la casa hacia el trabajo, pero todo podría pasar. Cada día es una aventura y podemos disfrutarlo así de tanto.

Momento a momento, día a día, se forma y transforma la aventura de la vida.

Disfrutar es una elección.

Ver lo positivo.

Hablar lo positivo.

Pensar lo positivo.

“Disfruto todo lo que puedo, el resto lo vivo, lo acepto y lo dejo pasar. Aprovecho el contraste como los altos y bajos en las olas del mar.”

Podemos cada día dejar el mundo un poco más feliz de como lo encontramos en la mañana. Dejar a la gente un poco más contenta, dibujando sonrisas y liberando risas. Compartir lo bueno y ayudar. Cada día se puede regalar alegría.

Poco es lo que se necesita para vivir y poco es lo que se necesita para ser feliz.

¡A disfrutar carajo!

pura vida