Segundas oportunidades

Hoy agradezco por las segundas oportunidades. Porque como me lo recordó la motosierra, muy pocas cosas salen como imaginamos a la primera. Incluso cuando salen, lo más probable es que la segunda vez salga algo todavía más hermoso. Así que agradezco no solo por las segundas, sino también por las terceras, cuartas y la infinidad entera de oportunidades que se nos presenta cada día.

Esa infinidad de oportunidades es saber que no todo nos tiene que salir a la primera. Tenemos la libertad de intentar lo que sea. Siendo conscientes de ello podemos disfrutar el proceso sin presión y con alegría. 

Saber que estamos aprendiendo en cada intento algo nuevo, especialmente si tenemos los ojos abiertos…

Esto puede significar la diferencia entre percibir algo como un fracaso y desalentarse, o entender que es una parte perfecta del proceso y estar en paz. Saber que no hay fracasos y que todo es parte del camino. 

Llueve

Diarios de Tonsai, Tailandia

Llueve, llueve, llueve y llueve. Llueve duro en la selva y la lluvia que se ha acumulado en las hojas de los árboles desciende desde lo alto. Inmensas gotas caen sobre el techo de metal del bungalow. La percusión de la selva. Esto mantiene verde el paraíso. Los fieros mosquitos vuelan descarados alrededor, picando duro y obvio como si no les importara nada, arriesgando la vida por un trago de sangre.

Que delicia dormir con lluvia bajo buen refugio. Meterse adentro del mosquitero con un buen libro y dejar los mosquitos junto con el exterior, adentrándose en un mundo entre las letras. Ver a través las paredes de bambú tejido y darse cuenta de que lo único que son es una barrera visual, aparte de eso la naturaleza entra y sale a su afán.

La comodidad dentro de la incomodidad.

La perfecta imperfección.

Nuevos amigos y nuevas aventuras, compartiendo las buenas vibras.

Atreverse a soñar.

Atreverse a vivir.

Pasarlo bien y disfrutar ayudando, sonriendo, elevando.

Ver los sueños volar y dejarse motivar.

Escalar y compartir.

Subir para estar ahí, compartir.

Acabo de agarrar un mosquito gigante, gordo é sangre y férreo también. Lo estripé con la mano y cuando estaba explorando el cadáver alzó vuelo y se desapareció sobre el mosquitero…