13/5/19

Diarios del carrocasa

Dormí riquísimo y me desperté al amanecer, como de costumbre. Iba caminando por las rocas cuando avisté la Gran Garza Gris.* Salió de nadie sabe donde, flotó majestuosamente sobre el fresco aire de la mañana para cruzar la bahía, y llegó a descansar en el cucurucho de uno de los antiguos almendros de playa. 

Ahora me acuerdo que anoche me despertó un ruido extraño y cuando me asomé por la ventana a ver qué era me sorprendí bastante…

Era una tortuga! Se veía vieja y tenía conchas en la espalda, y no le molestaban los ladridos de Negro, quien ayer descubrí que también se llama “Sandal.” Glorioso nombre para quién vive sobre la arena y goza de comerse las cáscaras de huevo que quedan de mi desayuno todos los días.

Los caricacos y cangrejos se encargan de lo demás orgánico y les encanta el café. Los debe poner eléctricos… Ja!

Gloriosas olas entran a la bahía, estoy enamorado del mar, la tierra, y esta vida.


*(Ardea herodias)

22/9/19

A seguir soñando, escribiendo y haciendo. A seguir siendo. Poco a poco, gota a gota, historia a historia se van llenando las páginas del libro. Llenémoslas de lo que nos gusta leer. Para eso hay que ponerse a hacer, aunque sea un poquito cada día, aunque sea empezar, y que dure lo que tenga que durar…

21/5/19

Ayer estaba caminando y me detuve un momento a contemplar la belleza de los árboles. En ese instante un profundo rugido reveló la presencia de los congos, que empezaron a aparecer en la copa de los árboles como por arte de magia…

17/5/19

Hoy amanecieron inmensas montañas sobre el mar. 

 

Gigantescas cumulonimbus blancas, grises y azuladas formaron una gran cordillera en el horizonte marino. 

 

A la una de la tarde cayeron las primeras gotas de agua y a las tres se abrió el cielo y se derrumbaron sobre la costa…

24/5/19

Duermo hasta casi las 7 de la mañana y todo está gris y lluvioso. Los pericos de barbilla anaranjada todos están haciendo un escándalo y comiendo mango, desde las alturas caen pedacitos que parecen pequeñas flores amarillas. La tormenta de anoche se quiso llevar la palangana verde que uso para recolectar agua de lluvia, pero al final decidió dejarla tirada como a veinte metros de donde estaba. Antier había apagado la nevera en la tarde por escasez de gas, pero no pude arriesgarme a que se pusiera mala la tocineta y que un chancho muriera en vano, entonces la volví a prender un rato y ya en la tarde la apagué de verdad y me comí unos deliciosos sánguches de tocineta con muchísima mantequilla. ¡Qué bendición, tener que terminarme la tocineta y la mantequilla! En este caso era para que no se pusieran malas por el calor, pero probablemente aplica para la vida. Disfrutemos mientras esté en lo más y mejor. ¡Vivamos mientras se pueda!

Final del primer log, “diarios del carro casa”