24/5/19

Duermo hasta casi las 7 de la mañana y todo está gris y lluvioso. Los pericos de barbilla anaranjada todos están haciendo un escándalo y comiendo mango, desde las alturas caen pedacitos que parecen pequeñas flores amarillas. La tormenta de anoche se quiso llevar la palangana verde que uso para recolectar agua de lluvia, pero al final decidió dejarla tirada como a veinte metros de donde estaba. Antier había apagado la nevera en la tarde por escasez de gas, pero no pude arriesgarme a que se pusiera mala la tocineta y que un chancho muriera en vano, entonces la volví a prender un rato y ya en la tarde la apagué de verdad y me comí unos deliciosos sánguches de tocineta con muchísima mantequilla. ¡Qué bendición, tener que terminarme la tocineta y la mantequilla! En este caso era para que no se pusieran malas por el calor, pero probablemente aplica para la vida. Disfrutemos mientras esté en lo más y mejor. ¡Vivamos mientras se pueda!

Final del primer log, “diarios del carro casa”