…despertar a media noche

En la noche cuando estoy bien privado llega un vehículo y me despierto de cero a cien. 

Estoy preparado para luchar por mi vida pero al mismo tiempo una minúscula parte de mí aboga por ignorarlo todo y seguir durmiendo, podría seguir durmiendo… pero no.

La fuerte luz entra por el parabrisas y se ilumina todo dentro de la casa. Las cortinas parecen brillar con luz propia, me encandila la luz y me siento expuesto sin la oscuridad. El vehículo se acomoda justo enfrente y me asomo por las cortinas para ver qué es esto tan extraño en una noche desolada post tormenta. De fijo me vienen a… 

Todo tipo de pensamientos pasan por mi mente.

El carro parece un vocho. Prendo los faros poderosos de Jr. y lo confirmo. Inmediatamente al frente hay un extraño vocho azul aperlado con flores pintadas, mucho chromo, guardabarros locos, placa mexicana y un ser con bigote y pinta total de viajero trasnochado feliz de haber encontrado un lugar donde dormir adentro. 

El vecino apagó las luces y sentí la vibra cambiada.

Apagué las mías y después de un rato seguí durmiendo con una extraña nueva paz. La paz de la compañía. Ya no estaba solo, ya éramos dos ante los terrores de la noche en el Pacífico Central.

Me sentí muy tranquilo y me dormí feliz de ser relevado. 

Le encomendé la guardia y al fin descansé del estado ultra alerta del viajero solitario.

¡Gloria al recién llegado!