Chingo en Brasil

Praia Naturista, Nordeste Brasileño

Entre partidos del mundial, en el nordeste, me voy a una parte llamada Jacumá, creo. Voy ahí porque supuestamente tiene unas playas hermosas respaldadas por unos acantilados de arcilla de colores de lo más lindos. Pero más que todo porque es en el medio de la nada y nadie va, entonces también es baratísimo.

Cuando llego me preguntan por ahí que si vine por la playa nudista, y que si voy a ir? Obviamente no fue ninguna güila la que me pregunto esto… Le pregunto al mae del hostal (sobre la playa nudista, no que si quiere ir conmigo) y me decido mandar, queda cerca de acá. La verdad siempre había tenido curiosidad de como era la vara entonces de una vez voy a aprovechar.

Llego al lugar donde se entra y hay una señora vendiendo de todo tipo de chécheres (excepto ropa, claramente) y un Mitch Buchannon brasileño en una tanga azul, (un poco mas moreno y más bajito que el original) que aparentemente es el que manda ahí. Supuestamente es sólo para parejas o mujeres (quién sabe por qué?) pero logro entrar sin demasiada hablada. Probablemente ayudó mi bigote de actor porno de los 80’s (según me dice todo el mundo cuando me decido dejar bigote, pero fue pura casualidad en este caso), que mis cosas las andaba una vieja cartera que rescaté de un basurero, y que con este mundial el mundo entero se enamoró de Costa Rica y de los ticos. El mae me da unas indicaciones y entro. Después de una subida y una bajada de piedras que esconde a los nudistas hay un rótulo y de ahí en adelante empieza la Praia Naturista, y es en serio la vara! De ese punto en adelante es ilegal andar vestido, número de ley y todo. Ahí mismo me desnudo, chanclas y todo, meto las cosas en el bultillo y a culo pelado entro a la playa. Ahora sí, Dios guardísimo se me temple el chorizo… Lo vuelvo a ver para asegurarme que entendió y sigo. El día está gris, el mar picado y a ratos llovizna. Feísimo, para decir la verdad, y un poco frío… Ajá, frío. No exactamente el sol refulgente y los montones de güilas ricas chingas por todo lado que yo me esperaba, de eso que uno tiene que hacer un hueco en la arena y echarse panza pa’abajo.

Caminando por la arena veo una gente que por suerte no me atrae y cuando nuestros caminos se cruzan nos saludamos a corta distancia, tratando en vano de contener esas miradas furtivas a partes que normalmente están tapadas, “tudo bom! –bem, bem” mejor sigo.

Camino por la playa y el día se va poniendo más bonito, a ratos hasta sale el sol y toda la vara. En las piedras del otro lado de la playa veo una meneca tomandose selfies, me imagino para su novio, porque no creo que las vaya a postear en el face. Pero parece que le esta costando que le salgan tuanis por sostener el teléfono, le sale rarísimo, una teta arriba y la otra abajo, haciéndola parecer deforme. Yo siendo un buen carajo siempre buscando ayudar al prójimo, (especialmente cuando ese prójimo es una güila rica, y en este caso chinga), me acerco ,con sinceras ganas de ayudar, en serio! Estoy seguro que algunos no me creen, que están pensando: “Que mae más jetón, si ya la guila está chinga! La parte más pichuda está hecha!” Pero en mi mente la güila tiene novio y si le tiro el cuento de fijo me echan de acá… (de fijo por eso no dejan entrar a maes solos!) Pero antes de poder acercarme suficiente siento algo caliente, como si me estuviera pegando un rayo de sol en un lugar muy específico… Vuelvo a ver abajo y confirmo mi peor temor, parece que alguien ya no tiene tanto frío y se quiere levantar, se despertó el chorizo! Me agacho más rápida que casualmente a inspeccionar un par de piedras que en ese momento me parecieron interesantísimas y trato de concentrarme para intentar un nuevo acercamiento. Le explico que esto no es lo que parece y le hablo un poco. “Sientese, sientese, esooo, ahora quieto ahí!” El pobre seguro no entendía lo que estaba pasando, seguro pensaba: Él chingo, meneca chinga, si no me levanto ahora este mae me mata… Pero tristemente estaba equivocado y después de un par de acercamientos abortados a medio palo, legítimamente a medio palo, la güila ya no sonríe como antes y se decide ir, o tal vez se le acabó la memoria del teléfono, nunca sabré…

Me decido meter al mar para enfriar las cosas. Primero me da un poco de miedo que algún depredador marino me venga a inspeccionar/castrar, pero rápidamente me acostumbro. Estoy disfrutando de surfear las olas chingo de lo más libre cuando me revuelca una ola doble que subestimé y al pegar la jupa contra la arena me quiebro mínimamente un diente. Salgo y me sacudo como un perro porque no traje paño y voy a las mesas plásticas rojas bajo las sombrillas de palma. En la mesa de a la par hay una pareja y pasamos por el ritual de miradas furtivas mientras nos saludamos. Definitivamente tener anteojos de sol sería bueno, pero supongo no estaría realmente desnudo.

Me atiende una señora que era una delincuente, porque andaba puesto un vestidillo negro, mientras yo me le quedo viendo con cara de “y usted porque no está chinga?” Por hacer algo me tomo una caipirinha y le pido que me tome una foto para mandarle a la familia, y pal recuerdo, aunque creo que nunca se me va a olvidar lo sospechosamente resbalosa que estaba esa silla… Espero que sea agua, y si es sudor, que sea mío… Flashazos de unos gordos viejos que vi salir de acá, habrán sido ellos? Me vuelvo a meter al mar para lavarme, por si acaso.

Caminando por la arena, disfrutando de mi chingura vuelvo a ver para atrás y veo que viene el Mitch Buchannon (ahora sin tanga) corriendo detrás mío y pienso mientras me reviso: “que picha, se me habrá olvidado quitarme algo, me van a regañar?” pero el mae solo venía a darme mis chanclas, que en la emoción de deschingarme dejé olvidadas colgando en un palo a la par del rótulo. Que susto.

Ya de camino a la salida y el mundo de las vestimentas me topo un par de güilas (no tan calientes) y logro un acercamiento, nos reímos un rato, todo tuanis. Entonces les pregunto que si nos tomamos una foto, y a mi sorpresa me dicen que no! Me tomo la selfie solo y voy jalado. Que varas de güilas…