Sacar un rato

Sacar un rato para compartir con un amigo, para agradecer, para vivir ahora, para dedicarlo a estar presentes por un momento. Percibir el silencio, la vida. Todo es increíble. 

Sentir la magia de un viejo árbol en el bosque, un ancestro, abuelo de los abuelos. 

Los pájaros siguen al sol y bandada tras bandada viajan volando hacia el Sur.

Una bandada se alimenta al borde del bosque cerca de la cima pelona de esta montaña. Vuelan bailando entre el suelo y los árboles en un tremendo espectáculo natural. Hablan mucho entre ellos y parecen comentar “que ya viene el invierno”, “que falta muy poco…” de repente, hay un instante en el que parecen ponerse todos de acuerdo y sin más, alzan vuelo perfectamente sincronizados y siguen su viaje al Sur, sobre las inmensas montañas del Tirol Austríaco.

Montañas majestuosas, tremendos picos y macizos de roca. Un paisaje perfecto en las alturas, mientras abajo, en el pueblo de Sankt Jakob in Haus, se vive en casas de cuento de hadas como en Hansel y Grettel. 

Gracias por compartir, un día perfecto.

Invierno

El invierno parece tímido al inicio. Llega cauteloso durante las noches, abrigado por el silencio y protegido por la oscuridad. En la mañana todo está sutilmente más blanco, más quieto, más frío.

La nieve comienza a aparecer en los picos de las montañas alrededor y a lo lejos fortalece su presencia en las blancas cimas adonde se retiró durante el verano. Poco a poco las nevadas se atreven a salir a la luz del sol, pero siempre cerca de la noche. Mágicos amaneceres y atardeceres en los que blancas plumas de hielo flotan suavemente hacia la tierra en la luz dorada de la transición.

A todo esto la nieve viene lentamente bajando las montañas, cubriendo cada roca llega a la línea de árboles y los empieza a vestir de blanco. Se acerca casi imperceptiblemente, hasta llegar al pie de las montañas y colinas que rodean el pueblo.

Pasan los días y nada parece cambiar.

En eso, un día empieza una nevada que persiste día y noche y el invierno toma confianza.

Todo es blanco.

Solo el pequeño pueblo mantiene su calor y se resiste al vestido blanco, pero la nieve está todo alrededor y se derrite apenas en sus límites, adonde espera paciente la inevitable marcha de la naturaleza.

El invierno avanzará lentamente, hasta cubrir todo el pueblo, reduciendo el calor a cada casa, a cada hoguera, a cada corazón.

Todo se retira hacia su centro mientras afuera el invierno se extiende y se expande, cubriendo todo con una capa de nieve, paz y tranquilidad.