Segundas oportunidades

Hoy agradezco por las segundas oportunidades. Porque como me lo recordó la motosierra, muy pocas cosas salen como imaginamos a la primera. Incluso cuando salen, lo más probable es que la segunda vez salga algo todavía más hermoso. Así que agradezco no solo por las segundas, sino también por las terceras, cuartas y la infinidad entera de oportunidades que se nos presenta cada día.

Esa infinidad de oportunidades es saber que no todo nos tiene que salir a la primera. Tenemos la libertad de intentar lo que sea. Siendo conscientes de ello podemos disfrutar el proceso sin presión y con alegría. 

Saber que estamos aprendiendo en cada intento algo nuevo, especialmente si tenemos los ojos abiertos…

Esto puede significar la diferencia entre percibir algo como un fracaso y desalentarse, o entender que es una parte perfecta del proceso y estar en paz. Saber que no hay fracasos y que todo es parte del camino. 

Alivianémonos

Desprenderme de cosas y apegos hace más fácil moverme. Entre menos tengo, menos tengo que buscar, y menos tengo que cargar. Entre menos necesite menos tendré y más libre seré.

Al tener lo mínimo, en un momento se encuentra lo esencial. El lujo de los lujos; despojarnos de lo que no queremos. El lujo de volar. El lujo del espacio vacío, abierto, infinito potencial.

Montémonos en un globo y vamos soltando todo hasta podernos elevar. Cosas, ideas, creencias… Dejemos todo lo que nos impida volar. Identifiquemos lo que nos amarra. Rompamos las cadenas. Bajemos las barreras.

Amémonos y abramos el camino del corazón. Vivamos el amor y enfrentemos esos miedos, pues son puentes hacia nuestros deseos.

Alivianémonos.