Cambio de perspectiva

Hoy fui al mar varias veces y no logré lo que quería, pero aprendí algo mucho más valioso.

Tabla en mano y bloqueador puesto, iba listo para surfear, pero no me tocaba. Las condiciones no eran favorables, casi no había olas, mucha gente y demasiado viento. El mar me recetó en vez una clase de yoga para el alma y la sonrisa en mi corazón no me dejó duda, lo necesitaba más que surfear.

En la tarde regresé a la orilla pero había todavía menos olas y más gente. Esta vez el mar me sugirió trepar un árbol y desde el tope del viejo almendro de playa me deleité con una vista espectacular del horizonte. Una vista de águila de los mil colores del mar…

…Sopla el viento y me balanceo en el cucurucho que se mece bailando entre cielo y tierra. Me tambaleo por un momento en la mente y riéndome vuelvo al corazón.

Tal vez no todos los días se puede surfear, pero siempre se puede disfrutar.

Todo se puede

 

Tomar café con un amigo y ponerse a soñar.

Dejarse volar y compartir.

Compartir sueños soñados y sueños cumplidos.

Viajar.

Abrir los ojos y ver que nosotros creamos nuestra propia realidad.

Mandarnos al vacío de la infinita posibilidad.

Intentar lo que siempre hemos querido.

Ser lo que siempre hemos sido.

Vivir con sentido.

Compartir lo aprendido.

Estar agradecidos.

Saber lo que realmente es importante y confiar en nosotros mismos, en el universo.

Dejar ir todo aquello que ni sabemos por qué lo hacemos.

Soltar todo lo innecesario.

Despegar de la zona de confort hacia la abundancia.

Vivir en armonía de sueños y vida.

Paz, amor y alegría.