Gloria eterna

Ahora me tomo un yodito recién chorreado bajo la suave lluvia que cae sobre mi hogar ahora parqueado entre el acantilado de piedra con cactus y cascada y el poderoso Térraba que fluye chocolate chocolate.

Una garza blanca pesca tranquila bajo la lluvia en la otra orilla del río.

Todo está en calma.

Extracto de Diarios del Carrocasa, 21/9/2021

De vuelta al Himalaya

Un nuevo libro me lleva de regreso a Nepal. Me invita, una y mil veces más, a la montaña, a caminar…


al viejo viaje,

el de la vida,

la de todos los días…

Diario del Himalaya

Un día a la vez…


Un viaje siguiendo la luz y la montaña. 

Hacia arriba y hacia adentro, 

hacia abajo y hacia afuera. 


Caminar, y descansar… 


Un viaje de vuelta redonda, 

para llegar a ningún lado, 

y terminar, justo donde empezamos…


…y empezamos aquí, ahora, en Katmandú.


Extracto del libro Diario del Himalaya, Un viaje por Nepal. 333 ejemplares impresos en Costa Rica 2021-2022.

La costa

Aquí pegan de frente todas las furias de las tormentas marinas.

Las olas revientan cada vez más cerca y escalan la playa como queriendo salirse del mar. Blanco y espumoso el fiero hocico de un océano rabioso llega casi a la puerta de la casa. Ahora el viento se le une y solo falta la lluvia para que sea una tempestad.

Las hojas de las palmeras suenan sin parar y las que no logran aguantar se arrancan y con tremendo estruendo se arrastran aferrándose a los troncos durante su caída hasta llegar al suelo en un triste golpe final.

Suenan los ruidos sordos de las pipas que caen como meteoritos en la arena y un panal se menea terriblemente mientras un pueblo entero de avispas se aferra por la vida.

El pasto y el churristate ya no bailan sino que se doblan y se les dan vuelta las hojas que les quisiera arrebatar el despiadado viento.

Éste se enoja más y en su colerón le arranca las crestas a las olas y la espuma gruesa y blanca vuela al cielo elevada como nieve en una tormenta de otras latitudes…

Extracto de Diarios del carrocasa. El día del vendaval

Tirado en la maca

Verdes palmeras brillan entre la bruma del mar,

me arrullan las olas que revientan sin parar.

De los almendros con sus hojas de colores, 

llueven estrellas en forma de flores.


El horizonte marino me invita a soñar. 

Alzo la mirada y veo una flecha de pelícanos pasar.

Una pluma trabada y el canto de un gallo.

Una pipa que cae y un hombre que se levanta…


Un aroma a café entra en mi mente,

¡Qué rico un yodo caliente!

Diarios del Carrocasa

Playa Hermosa

Me levanto al amanecer y todo brilla en luz dorada. En el aire se respira la frescura de un nuevo día. Un espejo gigante en la playa en marea baja refleja el cielo en la tierra. Arriba cielo azul y solo un trencito de nubes en el horizonte. Se ven relajadas, pasando por ahí a lo lejos. No sé de donde salieron, o en qué momento aparecieron… parecen pequeñas y pacíficas cumulonimbus y apenas flotan sobre el mar. No se ven amenazadoras como las montañas de lluvia y trueno que se levantan cuando empieza a entrar el invierno, más bien parecen ir haciendo viaje. Como que van de salida y esta es su despedida. A otros rumbos y otras vidas. Suerte nubes, hasta la próxima temporada!

 

13/5/19

Diarios del carrocasa

Dormí riquísimo y me desperté al amanecer, como de costumbre. Iba caminando por las rocas cuando avisté la Gran Garza Gris.* Salió de nadie sabe donde, flotó majestuosamente sobre el fresco aire de la mañana para cruzar la bahía, y llegó a descansar en el cucurucho de uno de los antiguos almendros de playa. 

Ahora me acuerdo que anoche me despertó un ruido extraño y cuando me asomé por la ventana a ver qué era me sorprendí bastante…

Era una tortuga! Se veía vieja y tenía conchas en la espalda, y no le molestaban los ladridos de Negro, quien ayer descubrí que también se llama “Sandal.” Glorioso nombre para quién vive sobre la arena y goza de comerse las cáscaras de huevo que quedan de mi desayuno todos los días.

Los caricacos y cangrejos se encargan de lo demás orgánico y les encanta el café. Los debe poner eléctricos… Ja!

Gloriosas olas entran a la bahía, estoy enamorado del mar, la tierra, y esta vida.


*(Ardea herodias)

Sacar un rato

Sacar un rato para compartir con un amigo, para agradecer, para vivir ahora, para dedicarlo a estar presentes por un momento. Percibir el silencio, la vida. Todo es increíble. 

Sentir la magia de un viejo árbol en el bosque, un ancestro, abuelo de los abuelos. 

Los pájaros siguen al sol y bandada tras bandada viajan volando hacia el Sur.

Una bandada se alimenta al borde del bosque cerca de la cima pelona de esta montaña. Vuelan bailando entre el suelo y los árboles en un tremendo espectáculo natural. Hablan mucho entre ellos y parecen comentar «que ya viene el invierno», «que falta muy poco…» de repente, hay un instante en el que parecen ponerse todos de acuerdo y sin más, alzan vuelo perfectamente sincronizados y siguen su viaje al Sur, sobre las inmensas montañas del Tirol Austríaco.

Montañas majestuosas, tremendos picos y macizos de roca. Un paisaje perfecto en las alturas, mientras abajo, en el pueblo de Sankt Jakob in Haus, se vive en casas de cuento de hadas como en Hansel y Grettel. 

Gracias por compartir, un día perfecto.

Lluvia bendita

Todo está verde en el jardín.
Cae agua del cielo y suenan las gotas sobre las rocas.
Una leve brisa pone a bailar las rosas y el sol se asoma tras las nubes. 

Pasan volando los pericos y queda en mi mente el eco de sus gritos…

El silencio, ahora más profundo, espera un nuevo canto, cuando en eso, desde la oscuridad de la maleza, brota una rápida y brillante melodía, que en un momento le regresa la luz al día. 

Este instante, todo es alegría.

Extraños encuentros

Y ahí estaba el oso, nadando panza parriba en la poza.  Bajo la luz de la luna y las estrellas y el misterio de la oscuridad, el oso flotaba relajado en el agua casi congelada de lo que una vez fue un glaciar… En eso, el oso queda viéndole a los ojos, pero sus ojos son brillantes y tienen una chispa adentro, parecido a un reflejo de sol, pero mucho más brillante, y mucho más que eso. En esa pequeña chispa, en lo más oscuro de los ojos del oso se podían ver estrellas y galaxias, agujeros negros llenos de luz, esos ojos de oso. Y de repente el oso se sumergió rápida y silenciosamente, dejando anillos de luz en el agua y un llamado que sonaba a lo lejos… Raúl, Raúl, Rauuúl!

La voz de La Vieja le llegó como un escalofrío que se le arrastró hacia la cabeza por la espalda del alma y se levantó de inmediato. Al abrir los ojos solo vío blanco, y luego recordó que estaba en la casa de La Vieja y que todo estaba bien. Esta vez todo estaba bien… Pero cuando vio a La Vieja se dio cuenta de que estaba asustada, y vio que lo blanco era nieve que volaba en un tremendo vendaval dentro de la casa. La Vieja le dijo que tenían que irse, la mitad del techo había salido volando y parecía que la tormenta quería llevarse la otra mitad. Fueron al cuarto de La Vieja y debajo de una alfombra apareció una escotilla redonda, camuflada entre las tablas del piso, invisible para quién que no la busca, o no la ha visto… Bajaron por una anciana escalera de madera y pasaron en silencio por oscuros túneles hasta llegar a una amplia caverna bajo las raíces del Viejo Milenario… El árbol más viejo de los once mil mundos…

Un viaje por Nepal

 

Diario del Himalaya

 

Un día a la vez…

Así empezó la aventura por aquella cordillera, Abuela de las montañas de nuestra Tierra, en lo que hoy es Nepal. 

La idea es caminar alrededor del macizo Annapurna, disfrutando los paisajes en el día, y el calor, alimento, y compañía de los refugios en las noches. Llevo un buen bulto con todo lo necesario (ojalá), y el resto, espero encontrarlo todo en el camino…

Un viaje siguiendo la luz y la montaña, hacia arriba y hacia adentro, para abajo y para afuera. Caminar, y descansar… Un viaje de vuelta redonda, para llegar a ningún lado, y terminar, justo donde empezamos…

…y empezamos aquí, ahora, en Katmandú.