¿Será posible?

¿Será posible vivir de sueños, construir a punta de magia, viajar flotando por el camino dorado? 

Ese es mi deber sagrado; averiguarlo, intentarlo, hacerlo, serlo… y contar el cuento.

Poco a poco voy abriendo los ojos para poder ver esa magia escondida en toda la vida, esos hilos dorados que me sacan del laberinto hacia lugares más soleados, el sueño que es todo esto… 

¿No es eso lo que hacemos todos los días? 

¿Será posible, vivir sin eso?

Oda a Hermosa

¡Saludo a Hermosa,

la más gloriosa!

Sus olas son montañas, 

potentes hasta las entrañas.

Sus cuevas tenebrosas,

llenas de dragones errantes.

Surgen de sus profundidades,

temibles gigantes.

Monstruos marinos escupen espuma blanca en cañonazos del mar.

…y de repente,

silencio ensordecedor,

un momento de paz…

solo suenan las burbujas que brotan a la superficie planchada por la furia del océano.

Más allá, algo tapa el horizonte…

Inmensos espectros del fondo del mar.

Líneas negras de proporciones bíblicas se levantan y avanzan silenciosamente,

saliendo de las leyendas para hacerse realidad,

y vienen para acá…

Mariposas escondidas

¿Has visto cuando sale el sol como las mariposas vuelan por todas partes?

¿Viste de donde salieron?

¿Cuando está nublado adonde están?

Las mariposas se esconden por todas partes, debajo de las hojas y pegaditas a los troncos, siempre listas para salir a volar cuando brilla el sol. Hay mariposas por ahí, aunque a veces no se vean… Espera paciente a que brille el sol, y verás volar las mariposas en tu vida.

Flores en el jardín

En lo más seco de lo seco,

se abren flores en el jardín!

En secretas hierbas se esconden,

pequeñas estrellas de color en un mundo café.

En los árboles, flotan enjambres de flores moradas.

Agrega un poco de agua, y la vida brota agradecida.

Un poco de cariño, y las flores se abren en tu vida.

Bendita Pachamama, 

siempre agradecida!

13/5/19

Diarios del carrocasa

Dormí riquísimo y me desperté al amanecer, como de costumbre. Iba caminando por las rocas cuando avisté la Gran Garza Gris.* Salió de nadie sabe donde, flotó majestuosamente sobre el fresco aire de la mañana para cruzar la bahía, y llegó a descansar en el cucurucho de uno de los antiguos almendros de playa. 

Ahora me acuerdo que anoche me despertó un ruido extraño y cuando me asomé por la ventana a ver qué era me sorprendí bastante…

Era una tortuga! Se veía vieja y tenía conchas en la espalda, y no le molestaban los ladridos de Negro, quien ayer descubrí que también se llama “Sandal.” Glorioso nombre para quién vive sobre la arena y goza de comerse las cáscaras de huevo que quedan de mi desayuno todos los días.

Los caricacos y cangrejos se encargan de lo demás orgánico y les encanta el café. Los debe poner eléctricos… Ja!

Gloriosas olas entran a la bahía, estoy enamorado del mar, la tierra, y esta vida.


*(Ardea herodias)

Una historia

Una historia que empieza lerda como el perezoso, pero que envuelve y atrapa como la arena movediza. Tan lenta y segura como los cambios del clima, que no lo notás, pero cuando te das cuenta se fue el verano. Con personajes que conocés mejor que a nadie, pues vos sos todos los personajes, y les das vida en tu mente. Héroes tan valientes como tu consciencia y villanos tan oscuros y malvados como la peor vagabundería, envueltos en mantos de ideales y falsas esperanzas. Maravillas que no sabías que podías imaginar y vacíos más profundos que el fondo del mar. Una historia, donde todo puede pasar…

Regreso

Tenía que volver! Entonces fui a buscar el frasco de vidrio. Adentro estaba la última hoja de aquella mágica hierba cosechada en el huerto de esa casa donde una vez crecí. Ahora iba a visitarla, cien años después, en el trance del té…

Después de tres días de meditación estaba listo para el viaje. Me aseguré de trancar bien las puertas y ventanas y fui apagando todas las velas, hasta que no quedó más que el rojo brillo de los tizones en el fogón. El agua cristalina de la naciente ya empezaba a hervir en la olla, las sombras del vapor bailaban en la oscuridad. Preparé mi vieja taza y al llenarla con agua hirviendo la hoja se puso a flotar. Poco a poco fue contándole sus memorias al agua y un recuerdo repentino de aquellas épocas me dejó saber que ya estaba listo.

“Las plantas no olvidan, y nosotros tampoco, pero nos acordamos mejor juntos…” Así decía mi abuela.

Cerré mis ojos y tomé el primer trago. Inmediatamente, estaba ahí!

Conocimiento Perdido, Tomo IV

Donde el río sale volando

 

La libélula gigante flota en el aire,

volando entre verde jungla y cielo azul.

 

Una lluvia de hojas doradas frente a la cascada.

El estruendo del agua, que sale disparada,

millones de gotículas vuelan hacia el horizonte,

disipándose invisibles solo para volverse a juntar…

 

Un criadero de nubes es este lugar,

donde el río sale volando…

Salta y luego explota y se convierte en humo,

se esfuma y se hace uno con las nubes.

 

El resto sigue hacia el mar, 

Relajado, fluyendo todo es bajar.

Descansar con paciencia es curar,

sanar.

 

Desembocar,

uno con el todo, 

uno con el mar.

 

Fluir, fluir y fluir y volver a empezar…

Extraños encuentros

Y ahí estaba el oso, nadando panza parriba en la poza.  Bajo la luz de la luna y las estrellas y el misterio de la oscuridad, el oso flotaba relajado en el agua casi congelada de lo que una vez fue un glaciar… En eso, el oso queda viéndole a los ojos, pero sus ojos son brillantes y tienen una chispa adentro, parecido a un reflejo de sol, pero mucho más brillante, y mucho más que eso. En esa pequeña chispa, en lo más oscuro de los ojos del oso se podían ver estrellas y galaxias, agujeros negros llenos de luz, esos ojos de oso. Y de repente el oso se sumergió rápida y silenciosamente, dejando anillos de luz en el agua y un llamado que sonaba a lo lejos… Raúl, Raúl, Rauuúl!

La voz de La Vieja le llegó como un escalofrío que se le arrastró hacia la cabeza por la espalda del alma y se levantó de inmediato. Al abrir los ojos solo vío blanco, y luego recordó que estaba en la casa de La Vieja y que todo estaba bien. Esta vez todo estaba bien… Pero cuando vio a La Vieja se dio cuenta de que estaba asustada, y vio que lo blanco era nieve que volaba en un tremendo vendaval dentro de la casa. La Vieja le dijo que tenían que irse, la mitad del techo había salido volando y parecía que la tormenta quería llevarse la otra mitad. Fueron al cuarto de La Vieja y debajo de una alfombra apareció una escotilla redonda, camuflada entre las tablas del piso, invisible para quién que no la busca, o no la ha visto… Bajaron por una anciana escalera de madera y pasaron en silencio por oscuros túneles hasta llegar a una amplia caverna bajo las raíces del Viejo Milenario… El árbol más viejo de los once mil mundos…