El silencio del domingo

Suena el viento fresco viajando entre los árboles.

Cerca del río, la lluvia cae suavemente sobre los cafetales. 

Arriba, las copas de los viejos sabios gotean sabiduría del cielo hacia la tierra.

Décadas enteras se esconden en sus troncos llenos de bromelias…

Los inmensos poró gigantes 1 resguardan la vida.


Sigue cayendo una lluvia suave y tranquila, casi como una nevada relajada, de esas que amortiguan o cancelan todos los otros sonidos.


Una manta sagrada protege al domingo de la amenaza de las máquinas escandalosas y el corre corre endemoniado del esclavizante entre semana. 


La magia ancestral, Durga 2, feroz y cariñosa, abriga al silencio y a la naturaleza; a la paz.


Gloria al agua, 

la lluvia cae cada vez más fuerte, 

apacigua hasta las palabras, letras, conceptos, todo… 

Nirvana 3



 1 Erythrina poeppigiana

2 Una de las muchas manifestaciones de la diosa madre de todo el universo.

3 La cesación, la extinción de todo sufrimiento


Invítame a un cafecito

¿Has disfrutado leyendo? ¡Espero que sí! Invitándome a un cafecito puedes demostrar tu apoyo al proyecto chicobonanza. ¡Gracias y pura vida! Feliz domingo.

2,00 US$

En la lucha

Tengo tantas historias por contar, que no sé ni por dónde empezar… Algunas son rayos que caen sobre el papel en un instante. Otras son árboles que van creciendo poco a poco. Hay monstruos marinos que nadan en el fondo y se niegan a salir a la luz.

Gloria eterna

Ahora me tomo un yodito recién chorreado bajo la suave lluvia que cae sobre mi hogar ahora parqueado entre el acantilado de piedra con cactus y cascada y el poderoso Térraba que fluye chocolate chocolate.

Una garza blanca pesca tranquila bajo la lluvia en la otra orilla del río.

Todo está en calma.

Extracto de Diarios del Carrocasa, 21/9/2021

De vuelta al Himalaya

Un nuevo libro me lleva de regreso a Nepal. Me invita, una y mil veces más, a la montaña, a caminar…


al viejo viaje,

el de la vida,

la de todos los días…

Diario del Himalaya

Un día a la vez…


Un viaje siguiendo la luz y la montaña. 

Hacia arriba y hacia adentro, 

hacia abajo y hacia afuera. 


Caminar, y descansar… 


Un viaje de vuelta redonda, 

para llegar a ningún lado, 

y terminar, justo donde empezamos…


…y empezamos aquí, ahora, en Katmandú.


Extracto del libro Diario del Himalaya, Un viaje por Nepal. 333 ejemplares impresos en Costa Rica 2021-2022.

A ritmo de domingo

Dormir profundo y despertar sin prisas.

Desayunar algo especial y tomarse el día,

para vivir la vida… 


Salir a explorar, 

adentrarse en la naturaleza, 

bañarse en el río de la existencia.  

Vivir a nuestro ritmo, 

respirar en paz;

dominguear. 

Abrir

Volver a empezar

¡Qué rico volver a escribir en un teclado! La verdad es que es una delicia también. A mano o a máquina, cada uno tiene su magia, y creo que así es con todo, solo que a veces no lo veo… Los pequeños placeres de la vida, realmente son eternos y están por todas partes si uno se empieza a fijar, y con esa sencilla práctica se va afinando la ¨vista,¨ esa vista mágica, ese ojo para ver el milagro, el amor, el todo. Poco a poco, con pequeñas y sencillas prácticas vamos explorando y afinando, conociendo y aprendiendo, siendo y sintiendo. Voy a explorar, voy a aprender, voy a dejarme sorprender; soy. Una práctica diaria de vivir para aprender, explorar, compartir. Un concepto de disciplina como lo dijo Krishnamurti, no de restringirse, sino de aprender, aprender realmente cosas nuevas, para eso hay que estar realmente atento, ahí, presente. Leer, escribir, vivir, compartir, sonreír. Amar. Dejar que fluya el amor y que brote de mí en todas direcciones y recibir el que viene de todas partes. Soltar las restricciones. Aprender por cuenta propia, por experiencia directa, y de tantas otras maneras… Abrir. Dejar que fluya. ¡Abrir para vivir!

Oasis

Atravieso la soledad en la oscuridad de la noche. Sobre opacas calles vacías voy a veces cuesta abajo y a veces cuesta arriba, sigo sin tregua en camino al lugar indicado. Voy siguiendo un hilo invisible de algo que siempre me ha guiado; El Camino Dorado

Recorro los silenciosos kilómetros sobre dunas negras que se tragan el brillo anaranjado de las luces del alumbrado sin devolver nada más que vacío y el aire frío se me mete en las orejas mientras sigo adelante con la mirada fija en la media luna que flota encima del horizonte. 

El camino es largo y es eterno, y de repente, en un instante, todo terminó. 

Llego al fin a la equis en el mapa y encuentro un portón cerrado, pero puedo escuchar voces que vienen del otro lado…

Aquí afuera las arenas del desierto azotan las rutas abandonadas en el olvido de la pandemia y la luna brilla distanciada, despidiéndose con un brillo amarillo antes de su retirada. Pronuncio el “Ábrete Sésamo” y salen a recibirme un par de beduinos con los que atravieso un portal a otra época… 

Entramos directo al Oasis, donde brillan las luces y la gente baila alegre al sonar de la música. “Sed alegres” se dijo una vez hace mucho y aquí, en el lugar menos esperado, encuentro que se sostiene un bastión de esa alegría. Veo gente viviendo la vida, disfrutando de la buena comida y bebida y compartiendo de todo en este juego de sueños y tragedias, todos bebiendo del cáliz de la compañía, eterna fuente de alegría. 

Un oasis en el desierto del Covid.

En un abrir y cerrar de ojos me devuelvo en el tiempo y en el canvas de mi mente se pinta con memorias un cuadro reluciente; el oasis de Huacachina en el desierto de Ica…  

Afuera, los vientos de la pandemia siguen moviendo la arena del tiempo, enterrando la camaradería, las amistades y las familias bajo las dunas de los años… Mientras aquí dentro, del pozo inagotable del ser, rellenado infinitamente por la abundante compañía, los camellos seguirán bebiendo galones y galones de gloria eterna, hasta la próxima travesía…

*Por lo menos, todavía se puede soñar¿Será, que estamos soñando despiertos? ¿Será, que esto también pasará? ¿Será, que hay rarezas con las que tenemos la suerte de topar, antes de que todo esto se llegue a acabar?

Inspirarse

Inspirarse y potenciar a los otros con el sincero disfrute de su trabajo. Atreverse a exponer, a exponerse, a compartir, a compartirse. Ser uno mismo ante los ojos del mundo, sin explicaciones ni justificaciones, sin excusas ni sobre razones. Se es lo que se es porque así es como es. Pasar por el fuego para forjar el acero. Salir de las tinieblas brillando con luz propia. Saber que todo puede pasar, y ya alivianados, atreverse a volar. ¡Y en ese vuelo, cantar y cantar, bailar y gozar, y en ese gozo a tous inspirar! Atreverse a dar el salto, y volver al camino dorado, de ser quienes somos, una vez más…

¿Será posible?

¿Será posible vivir de sueños, construir a punta de magia, viajar flotando por el camino dorado? 

Ese es mi deber sagrado; averiguarlo, intentarlo, hacerlo, serlo… y contar el cuento.

Poco a poco voy abriendo los ojos para poder ver esa magia escondida en toda la vida, esos hilos dorados que me sacan del laberinto hacia lugares más soleados, el sueño que es todo esto… 

¿No es eso lo que hacemos todos los días? 

¿Será posible, vivir sin eso?

Oda a Hermosa

¡Saludo a Hermosa,

la más gloriosa!

Sus olas son montañas, 

potentes hasta las entrañas.

Sus cuevas tenebrosas,

llenas de dragones errantes.

Surgen de sus profundidades,

temibles gigantes.

Monstruos marinos escupen espuma blanca en cañonazos del mar.

…y de repente,

silencio ensordecedor,

un momento de paz…

solo suenan las burbujas que brotan a la superficie planchada por la furia del océano.

Más allá, algo tapa el horizonte…

Inmensos espectros del fondo del mar.

Líneas negras de proporciones bíblicas se levantan y avanzan silenciosamente,

saliendo de las leyendas para hacerse realidad,

y vienen para acá…