La Sagrada Familia

Ir más allá de nuestra vida, en los sueños. Compartirlos con incontables otros y entregarlos al mundo para que los continúe, los críe, los cuide. El sueño de Antonio Gaudí va mucho más allá de su existencia terrenal en cuerpo físico. Su sueño no sólo sigue vivo sino que sigue creciendo, inspirando, dando trabajo, y maravillando a miles de personas cada día. 

Al entrar en ese bosque de piedra y ver ese inmenso espacio abierto no sé por qué, pero no puedo evitar pensar en la casa de Beorn en El Señor de los Anillos. La sensación adentro es algo que nunca había sentido antes, nunca adentro de un edificio digo. Todo parece flotar hacia el cielo y realmente no hay que tener mucha imaginación para imaginarse dentro de un bosque con gigantes árboles cuyas primeras ramas apenas se llegan a ver y cuyas copas desaparecen en las alturas dejando pasar apenas algunos destellos de luz natural. Con el amanecer de un lado y el atardecer del otro los vitrales bañan con mágica luz el interior y sobre el altar está el mismísimo Cristo, embajador del Amor.

Pocos edificios me han maravillado y aunque no puedo decir que se compare con las catedrales de la naturaleza, este definitivamente es maravilloso. 

 

El Taj Majal y La Sagrada Familia, extraños hermanos. Ambos tumbas. Afuera, aire fresco…

Alivianémonos

Desprenderme de cosas y apegos hace más fácil moverme. Entre menos tengo, menos tengo que buscar, y menos tengo que cargar. Entre menos necesite menos tendré y más libre seré.

Al tener lo mínimo, en un momento se encuentra lo esencial. El lujo de los lujos; despojarnos de lo que no queremos. El lujo de volar. El lujo del espacio vacío, abierto, infinito potencial.

Montémonos en un globo y vamos soltando todo hasta podernos elevar. Cosas, ideas, creencias… Dejemos todo lo que nos impida volar. Identifiquemos lo que nos amarra. Rompamos las cadenas. Bajemos las barreras.

Amémonos y abramos el camino del corazón. Vivamos el amor y enfrentemos esos miedos, pues son puentes hacia nuestros deseos.

Alivianémonos.

Un abejón dorado

Aceptar

Si acepto todo, se acabaron mis problemas, el sufrimiento se acaba. El fin de tantas luchas sin sentido, de tanto esfuerzo y energía gastada en la resistencia inútil. La resistencia a lo que es, lo que ya pasó, o hasta a lo que puede llegar a ser.

¿De qué nos sirve resistirnos a la lluvia?

Cuando sea realmente el momento de resistir, será eso lo que fluirá, y sabrás que realmente no estás resistiendo. Estás fluyendo con la esencia de tu ser.

 

*Si puedes aceptar todo, realmente, de corazón, entonces serás como el Buddha en que no podrás sufrir, y ahí, entonces, hasta el infierno es bienvenido!

Retorno del olvido

 

Volver después de dejarlo.

Regresar después de irse.

Hablar después del silencio.

Beber después de la sequía.

 

Creo que es bueno tomar distancia, descansar, dejar algo por un tiempo. Nos aclara si realmente lo necesitamos y cuánto lo disfrutamos. A la misma vez creo que es peligroso el olvido, la inconsciencia. Sin darnos cuenta podemos permitirnos perder aquello que tanto bien nos hace, que tanto disfrutamos. Si no tenemos claro cuánto tiempo queremos dejar pasar, o si no estamos realmente conscientes, es fácil que la pereza se meta y combinada con el olvido el lado oscuro de la mente nos puede convencer de que ya no… Que ya no podemos hacer aquello que hacíamos, quiere que lo dejemos tirado. Pero puede más la consciencia y el corazón, así que cuando te acuerdes de aquello que te llena el corazón y la mente te dice que es muy tarde… Ve y hazlo, porque nunca es tarde para ser feliz!

Darle con todo

Hacer lo que deseo hacer y no dejarme convencer de lo contrario ni demasiado distraer. Hoy pude hacerlo y cuando me di cuenta estaba alegre y cantando. Parece increíble que esto no pase todos los días siendo una decisión mía pero es un gran factor la vagabundería, así como el miedo, la duda y la distraída. Ahora más que nunca estoy convencido de que no solo no hay nada peor que no intentarlo, sino que tampoco hay nada mejor que darle con todo. Ah, qué alegría llegar cansado al final del día. Como hace rato vengo diciendo hoy al fin lo vengo haciendo. ¡Hay que cansarse para poder descansar!

¡Vamos por ese sueño, abramos los ojos y démonos cuenta de que ya lo estamos viviendo!

Fiesta

Las jirafas comen en las alturas, estirando sus largos cuellos y arrancando las hojas tiernas de las acacias, cualquier otro las consideraría demasiado espinosas. Por los pastizales corren las gacelas, juveniles brincan ágilmente de un lado para otro. El verde brota por todas partes. La vida celebra la vida. Es como si hubiese llovido alegría.

Los primeros aguaceros reviven todo lo que tocan y África vibra renovada. En los charcos se bañan elefantes inmensos, tiran agua con su trompa y bañan todo en derredor. Las pequeñas aves comparten con los gigantes del continente “olvidado” y se bañan sin parar de cantar. El leopardo descansa entre las ramas, espiando con ojos entreabiertos mientras duerme su siesta. Los cachorros de una leona juegan y brincan felices mientras los buitres y las hienas gozan de los sobros. Las risotadas se escuchan hasta el cielo y Mama África sonríe. El reino animal disfruta este jolgorio, donde abundancia de agua es abundancia de vida.

A la distancia suenan los tambores de las tribus que se unen a esta celebración. El ritmo primitivo se mezcla con los truenos, bombos del cielo que anuncian nueva fiesta. En el horizonte reinan los inmensos cumulonimbos. En un increíble juego de luces los relámpagos son el primer aviso.  

¡Esta fiesta apenas está empezando!

Sacrificando sueños

¿Por qué será que sacrifico mis propios sueños?

¿Por qué dejo de último lo que más quiero hacer? Debería hacerlo primero, pero no, hago todo lo otro, hasta lo que no me gusta y lo que ni sé por qué. Pierdo el tiempo en tonteras y lo sé. Hago todo eso y después, si todavía me queda algo de tiempo, y ganas, entonces veo a ver si trato de vivir mis sueños.

¿Cómo voy a lograr una cosa si hago la otra? ¿Por qué será que lo primero que sacrificamos son nuestros sueños? ¿No deberían ser más bien lo último que tiramos por la borda? ¿Cómo es que no tenemos tiempo para nuestros sueños, para nosotros y nuestros seres queridos, pero sí tenemos para quejarnos, para cumplir con presiones de la sociedad, para encajar con los demás?

Ya no más perder el tiempo haciendo cosas sin sentido.

No voy a sacrificar mis sueños para salvar tonteras.

Voy a ejecutar mis prioridades en mi vida diaria.

Primero lo primero.