Darle con todo

Hacer lo que deseo hacer y no dejarme convencer de lo contrario ni demasiado distraer. Hoy pude hacerlo y cuando me di cuenta estaba alegre y cantando. Parece increíble que esto no pase todos los días siendo una decisión mía pero es un gran factor la vagabundería, así como el miedo, la duda y la distraída. Ahora más que nunca estoy convencido de que no solo no hay nada peor que no intentarlo, sino que tampoco hay nada mejor que darle con todo. Ah, qué alegría llegar cansado al final del día. Como hace rato vengo diciendo hoy al fin lo vengo haciendo. ¡Hay que cansarse para poder descansar!

¡Vamos por ese sueño, abramos los ojos y démonos cuenta de que ya lo estamos viviendo!

Fiesta

Las jirafas comen en las alturas, estirando sus largos cuellos y arrancando las hojas tiernas de las acacias, cualquier otro las consideraría demasiado espinosas. Por los pastizales corren las gacelas, juveniles brincan ágilmente de un lado para otro. El verde brota por todas partes. La vida celebra la vida. Es como si hubiese llovido alegría.

Los primeros aguaceros reviven todo lo que tocan y África vibra renovada. En los charcos se bañan elefantes inmensos, tiran agua con su trompa y bañan todo en derredor. Las pequeñas aves comparten con los gigantes del continente “olvidado” y se bañan sin parar de cantar. El leopardo descansa entre las ramas, espiando con ojos entreabiertos mientras duerme su siesta. Los cachorros de una leona juegan y brincan felices mientras los buitres y las hienas gozan de los sobros. Las risotadas se escuchan hasta el cielo y Mama África sonríe. El reino animal disfruta este jolgorio, donde abundancia de agua es abundancia de vida.

A la distancia suenan los tambores de las tribus que se unen a esta celebración. El ritmo primitivo se mezcla con los truenos, bombos del cielo que anuncian nueva fiesta. En el horizonte reinan los inmensos cumulonimbos. En un increíble juego de luces los relámpagos son el primer aviso.  

¡Esta fiesta apenas está empezando!

Sacrificando sueños

¿Por qué será que sacrifico mis propios sueños?

¿Por qué dejo de último lo que más quiero hacer? Debería hacerlo primero, pero no, hago todo lo otro, hasta lo que no me gusta y lo que ni sé porque, pierdo el tiempo en tonteras y lo sé. Hago todo eso y después, si todavía me queda algo de tiempo, y ganas, entonces veo a ver si trato de vivir mis sueños.

¿Cómo voy a lograr una cosa si hago la otra? ¿Por qué será que lo primero que sacrificamos son nuestros sueños? ¿No deberían ser más bien lo último que tiramos por la borda? ¿Cómo es que no tenemos tiempo para nuestros sueños, para nosotros y nuestros seres queridos, pero sí tenemos para quejarnos, para cumplir con presiones de la sociedad, para encajar con los demás?

Ya no más perder el tiempo haciendo cosas sin sentido.

No voy a sacrificar mis sueños para salvar tonteras.

Voy a ejecutar mis prioridades en mi vida diaria.

Primero lo primero.

Imposible

Un día te diste cuenta de que verdaderamente no hay límites. De un pronto a otro te percataste de que soñar con llegar a las estrellas es demasiado simple, tan ordinario, ni siquiera sale de lo conocido. Ahora sabes lo que realmente significa una aventura. Explorar lo inexplorado, conocer lo desconocido y desconocer lo conocido. Dudas por un momento, pero sabes bien que no hay vuelta atrás, además, atrás no quedó nada. Te atreves a levantar el telón de lo imposible y ves más allá:

 

“Una inmensa mariposa vuela hasta la luna.

Revolotea desempolvando tu mente.

Da vueltas incendiando el sol de tu corazón.

Coloca un solo huevo en el centro de tu vida y se mete dentro.

Por un instante todo es oscuridad.

El huevo empieza a brillar, cada vez más fuerte.

Eclosiona.

Luz en todas direcciones ilumina el infinito misterio del ser.”

 

Ese día, es hoy.

Perdido en el paisaje

Entregado al camino busco mi asiento y me acomodo en una buena ventana. Poc a poc vamos saliendo de la ciudad y Barcelona queda atrás, atrás y adelante, porque sé que volveré.

El camino se abre paso por los áridos campos en el espacio abierto de las afueras y gradualmente entramos en el vacío. En la nada que contiene todo, hasta las grandes ciudades.

Viajamos por ese espacio en medio y me pierdo en el paisaje. Caigo dormido entre arbustos y rocas y regreso de mis sueños para ver pasar el azul mar.

Entro y salgo varias veces, navegando entre sueños y realidad hasta llegar a la última parada y cuando me bajo del bus estoy en otro país y el camino continúa en francés…

Bienvenido a Montpellier.

Por encima de las nubes

Suena la tetera avisando que ya está el agua para el café. Qué delicia tomar un cafecito en la cima de una montaña sin nombre. Abajo, un manto de nubes cobija la ciudad al atardecer y me deja solo con las estrellas. Cierro bien la casa y me monto en la nave para ir a pasear por el espacio.

Soltar para volar

               

              Podemos volar al cielo solo si soltamos nuestros agarres del suelo.

Soltemos sin miedo, o con miedo, pero soltemos, porque qué difícil volar aferrándose a todo.

Soltemos el miedo, el pasado, las expectativas, los límites y los imposibles…

Elevémonos, volemos ligeros y dejemos que los sueños nos lleven hasta más allá de lo inimaginable.

Volvamos para contar el cuento y compartamos todo lo que hayamos tenido la suerte encontrar.

Invitemos a todos a volar.

Soltar, volar, amar.

Soltar.

Soltar.

Soltar.

Si queremos nos podemos volver a agarrar, así sea poco probable que eso llegue a pasar.

No nos preocupemos por perder lo que nos hace menos, menos felices, menos sonrientes, menos alegres.

Alivianémonos.

Liberémonos de nosotros mismos.

Volemos.

Porque sí que podemos.

Volemos.