Escribir

 

¡Qué aventura tan tremenda, tan tentadora, tan arriesgada!

Dejar la mente volar.

Ver cómo va, qué se le ocurre, y hasta dónde puede llegar.

Excavar hacia la luz en las profundidades del ser.

Documentar un viaje al centro de la mente.

Compartir los cuentos de una expedición al corazón.

Navegar el momento.

Entregarse a la deriva.

Jugar.

La voluntad divina de la vida.

Magia marina

Roatán, Honduras

Nos ponemos los fríos neoprenos y caminamos por la oscuridad al bote donde nos espera Capi con todo el equipo de buceo junto al muelle. Nos sentamos después de haber revisado todo el neceser y navegamos la noche bajo la lluvia. Las únicas luces vienen de la isla, nuestros focos, y una lucecita que cuelga del frente del techo del bote, un hilo blanco de LED que cae y alumbra en chispazos.

Llegamos al sitio y nos tiramos hacia atrás en la negra mar. Prendemos los focos y bajamos por la línea de la boya hasta el fondo. Nuestras pequeñas linternas alejan solo un pelo la insondable oscuridad que nos envuelve y así nos vamos, a explorar la noche submarina.

Un gran lenguado de extraños ojos roza el fondo de arena, se detiene, sacude un arenero y desaparece sin dejar rastro.

En el arrecife todo parece tranquilo y más quieto que nunca. Los peces se ven escondidos entre cuevas como señoras en un barrio tras caer el sol. Algunos curiosos azules asoman un ojo por la ventana queriendo ver que pasa afuera mientras un pez gallo duerme plácidamente. Erizos tantean la noche con sus espinas y morados abanicos bailan dormidos con la corriente. Las langostas patrullan las rocas, acorazados espinosos de brillosos ojos rojos. Algunos peces como el ardilla y otros noctámbulos de inmensas pupilas andan todavía merodeando por ahí, afuera de las casas.

Fascinados nos adentramos en el abismo hasta que llegamos a un parche de arena donde nos arrodillamos en círculo y apagamos todos los focos.

Tinieblas.

Quietud.

 

Poco a poco se acostumbra la visión.

Tiras de perlas blancas fantasmean a la distancia,

todo alrededor brillan extrañas formas de luz.

Al moverse el plancton explota en azul.

 

Hay luz en la oscuridad…

 

Llueve

Diarios de Tonsai, Tailandia

Llueve, llueve, llueve y llueve. Llueve duro en la selva y la lluvia que se ha acumulado en las hojas de los árboles desciende desde lo alto. Inmensas gotas caen sobre el techo de metal del bungalow. La percusión de la selva. Esto mantiene verde el paraíso. Los fieros mosquitos vuelan descarados alrededor, picando duro y obvio como si no les importara nada, arriesgando la vida por un trago de sangre.

Que delicia dormir con lluvia bajo buen refugio. Meterse adentro del mosquitero con un buen libro y dejar los mosquitos junto con el exterior, adentrándose en un mundo entre las letras. Ver a través las paredes de bambú tejido y darse cuenta de que lo único que son es una barrera visual, aparte de eso la naturaleza entra y sale a su afán.

La comodidad dentro de la incomodidad.

La perfecta imperfección.

Nuevos amigos y nuevas aventuras, compartiendo las buenas vibras.

Atreverse a soñar.

Atreverse a vivir.

Pasarlo bien y disfrutar ayudando, sonriendo, elevando.

Ver los sueños volar y dejarse motivar.

Escalar y compartir.

Subir para estar ahí, compartir.

Acabo de agarrar un mosquito gigante, gordo é sangre y férreo también. Lo estripé con la mano y cuando estaba explorando el cadáver alzó vuelo y se desapareció sobre el mosquitero…

 

 

Arribada

Ostional, Costa Rica

—No hay paso. —eso es lo que nos dicen todos. Que por las lluvias de los últimos días los ríos están demasiado crecidos y que árboles caídos en el camino hacen imposible la pasada.

Decidimos ir igual, sin saber si lograríamos llegar. A la aventura.

El camino está hecho un barreal y hay inmensos árboles cuyos troncos recién cortados apenas dan pasada en el camino. Llegamos a un río y lo cruzamos caminando antes de decidir que sí pasaba el vehículo. Profundo, pero lo logramos.

¡Llegamos! Huele a puro huevo. Hay una cantidad increíble de tortugas en la playa, incontables. Unas entran, otras salen. Las cabezas se asoman en el mar y otras son revolcadas por las olas.

Tun Tun Tun…” Una tortuga compacta su nido.

Shf shf shf…”  Otra escarba tirando arena por todo lado y le da aletazos en la cara a su vecina. Unas se encaraman encima de otras.

Prllllp, prllllp, prllllp…” Bajan las ráfagas de huevos.

Pasa una veterana con solo tres aletas…

Otra se arrastra con la cabeza medio enterrada en la arena, buscando el lugar perfecto para hacer su nido.

Tortugas por todo lado, tortugas hasta adonde ve el ojo… Y adonde no ve también.

Tortugas en la tierra. Tortugas en el mar. Tortugas por doquier.

¡Qué belleza, la abundancia en la naturaleza!

 

 

 

 

 

Ahora o nunca

Tuuuuuuuuiiiinnnnnng…

Suena el cuenco de la Luna y me voy a vivir a Nepal. En ese mismo instante un sonido me llevó al otro lado del mundo. Viví ahí y me encontré con que mi yo de Nepal se preguntaba lo mismo que mi yo de Costa Rica, mi yo de trabajo, y mi yo de vacaciones.

Todos se imaginaban felices en otros momentos y en otros lugares. Ninguno vivía la felicidad en el momento, ninguno vivía el presente.

Todos se imaginaban con algo que no tenían para poder ser felices. Cuando tenga tal trabajo, tal novia, tal casa, tal carro, tales vacaciones, tal viviendo en otra parte. En el futuro o en el pasado y en “otro” lugar, nunca “aquí” nunca “ahora.”

Mi yo de trabajo me promete ser feliz cuando esté en vacaciones, pero mi yo de vacaciones me dice que estaré feliz cuando vaya a la playa y mi yo de playa me dice que voy a ser feliz cuando las olas estén perfectas, cuando… y así se puede ir la vida entera.

Siempre proyectando, siempre hay un más allá. Ir viendo hacía “adelante”, o hacia el futuro es como ir viendo una ilusión, como vivir en una película en vez de vivir la realidad, estamos viviendo algo que ni siquiera es real. ¿Si paso todo el día pensando en mañana, cuando voy a vivir el hoy? Me pierdo el verdadero hoy por el ilusorio mañana, me pierdo todo. Si no abrimos los ojos para vivir el ahora AHORA, nunca lo vamos a hacer. Ahora es siempre y ayer y mañana son nunca.

¿Cuándo voy a ser más feliz? Ya. Tiene que ser ya.

Ahora o nunca.

Hacer.

Ser.

Ya.

Sonríe.

Este momento es todo lo que hay, así que, a ser feliz ahora, pues ahora lo tengo todo.

El pasado se fue, es una ilusión, ya no existe y tal vez nunca existió. El futuro siempre será futuro y no existe.

Ahora es todo, siempre es aquí.

Pura vida

Muy cansado

 

Me siento tan cansado,

como un venado,

que del tigre ha escapado.

Todo el día de reír,

ahora solo quiero dormir.

Con el sonido del ventilador,

acallaré todo clamor.

Dormiré hecho una bola,

para mañana surfear la ola.

La vida es tan hermosa.

Mi mente es golosa.

Cuando soy,

feliz estoy.

Hoy.