¿Por qué no tomar tanto? …excesos

Cuando me tomo la primera birra todo muy bonito, pero rápidamente me manifiesto como la bestia insaciable. Empieza una, y después otra, y otra, y otra, hasta que se me acaba la plata o la fiesta. Después de las primeras solo estoy tomando por inercia y ni siquiera las disfruto, buscando encontrar algo en el fondo de la botella que nunca ha estado ahí. Algo que entre más tomo más se aleja y más me alejo de mí esencia. Sale a relucir la violencia y agresividad, como si hubiera devolucionado a un estado primitivo de menor vibración en cuestión de una noche. Se caen todos los estándares. En algún punto me doy cuenta de la futilidad de la bebida y dejo la que tengo en la mano, desapegándome de un solo de toda la situación que he creado. Entiendo en un instante de lucidez que todo es una ilusión dentro de la ilusión y la falsedad es aparente. Hay tantas otras cosas en las que invertir mi energía. Tomar tanto no me ayuda en nada. En ese momento abandono todo y me voy de regreso a mi guarida. Tal vez es bajar para volver a subir y llegar más alto. Tal vez me ayudó a crecer, tal vez estoy tratando de justificar lo injustificable, de salvar lo insalvable.

Llego a pasar una noche mal dormida y me despierto sintiéndome mal. ¿Qué señal más clara que esa necesito? Dolor de cabeza. Boca seca. Lengua hinchada. Dolor de panza. Irritabilidad excesiva, todo me molesta. Nada de esto me gusta. Un café me ayuda a luchar contra la goma y en ese momento me doy cuenta de lo que me hice a mí mismo. Me dediqué a autodestruirme. Voluntariamente ingerí veneno en grandes cantidades que compré yo mismo con el billete que me ha costado tanto ganarme. Hasta sentirme pésimo.  Todo engañado, engañándome a mí mismo hasta que mi cuerpo levanta el velo y me hace ver la realidad. Nada de lo que quiero saldrá de esas botellas, por más que los anuncios y demás lo hagan parecer. Lo único que tomar licor en exceso me da a mí es una goma tremenda. Una resaca espiritual. A ver si la próxima vez no tomo tanto. A ver si me libero del Samsara de las borracheras. A ver si hay Moksha. 

A vivir y soñar.

Pura Vida

24/5/19

Duermo hasta casi las 7 de la mañana y todo está gris y lluvioso. Los pericos de barbilla anaranjada todos están haciendo un escándalo y comiendo mango, desde las alturas caen pedacitos que parecen pequeñas flores amarillas. La tormenta de anoche se quiso llevar la palangana verde que uso para recolectar agua de lluvia, pero al final decidió dejarla tirada como a veinte metros de donde estaba. Antier había apagado la nevera en la tarde por escasez de gas, pero no pude arriesgarme a que se pusiera mala la tocineta y que un chancho muriera en vano, entonces la volví a prender un rato y ya en la tarde la apagué de verdad y me comí unos deliciosos sánguches de tocineta con muchísima mantequilla. ¡Qué bendición, tener que terminarme la tocineta y la mantequilla! En este caso era para que no se pusieran malas por el calor, pero probablemente aplica para la vida. Disfrutemos mientras esté en lo más y mejor. ¡Vivamos mientras se pueda!

Final del primer log, “diarios del carro casa”

 

Segundas oportunidades

Hoy agradezco por las segundas oportunidades. Porque como me lo recordó la motosierra, muy pocas cosas salen como imaginamos a la primera. Incluso cuando salen, lo más probable es que la segunda vez salga algo todavía más hermoso. Así que agradezco no solo por las segundas, sino también por las terceras, cuartas y la infinidad entera de oportunidades que se nos presenta cada día.

Esa infinidad de oportunidades es saber que no todo nos tiene que salir a la primera. Tenemos la libertad de intentar lo que sea. Siendo conscientes de ello podemos disfrutar el proceso sin presión y con alegría. 

Saber que estamos aprendiendo en cada intento algo nuevo, especialmente si tenemos los ojos abiertos…

Esto puede significar la diferencia entre percibir algo como un fracaso y desalentarse, o entender que es una parte perfecta del proceso y estar en paz. Saber que no hay fracasos y que todo es parte del camino. 

La superficie

 

¡Increíble!

Y eso es solo la superficie.

¿Cuánta profundidad?

Infinita

 

Siempre que llegués a lo que creés es el final de algo, eso es solo el principio de algo más,  la superficie.

Me maravilla este mundo, infinito y asombroso en todas direcciones.

Me alivia saber que sin importar qué tan profundo, qué tan lejos, o qué tan arriba estemos, siempre estamos empezando.

El camino es infinito en todas direcciones. No importa cuánto hayás recorrido o cuánto querás recorrer, lo que importa es adonde estás ahora. Lo que importa es que estás. Lo que importa es que sos.

Cualquier lugar en el camino es solo eso, un lugar en el camino, hasta que vos llegás, y entonces es todo.

 

Del cielo a la tierra y de la tierra al cielo.

De nada a todo y de todo a nada.

Hacia adentro y hacia afuera.

 

La eterna respiración de un universo enamorado del ser.

 

 

Fluir con paciencia

Suave, tranquilo y en paz.

Le doy la bienvenida a la paciencia en mi vida. Antes no tenía tiempo para ella… Ahora, es de lo mejor que me ha podido pasar. Agregar un poco de paciencia cae muy bien en prácticamente cualquier situación. Dar tiempo, y darme tiempo a mí también. 

Poco a poco voy descubriendo el valor de tantos ingredientes mágicos que hay en esta vida.

¡Qué maravilla!