La isla perdida

 

Caminamos hasta el final de la playa.

La arena se transforma en rocas.

Llegamos al final y seguimos.

Pasamos tantos finales…

 

De pronto aparece,

en medio del medio de la nada.

Una isla de arena rosada.

 

Corrientes del mar la tienen rodeada.

El cielo la toca con el viento.

Inmensos troncos duermen en ella.

Criaturas marinas la abrazan.

Alrededor las corrientes del mar giran sin parar.

 

Para encontrarla hay que perderse.

Una isla desolada.

Rodeada de vida.

 

La isla perdida.

 

¿Cómo se escapa una planta?

Un taxi, un barco, un bus, una lancha, un tren, un avión, una caminata. Abrir los ojos, explorar, descubrir, conocer, abrir, aceptar, desprender, compartir, soñar, vivir, ser.

Viajar.

Una parte fundamental del viaje es que no tiene propósito definido, ni hace falta. El viaje es el viaje como el ser es el ser. No necesita razón, simplemente es.

Aceptar.

Dejarse llevar.

El viaje refleja el viaje de la vida. En un momento uno se pregunta que está haciendo y el siguiente se maravilla del simple hecho de estar vivo.

Acción.

Movimiento.

Quietud.

Quietud en movimiento.

Todo y nada.

Las ondas de la vida suben y bajan, ahí van.

Si uno quiere ver un árbol crecer solo hay que verlo, y se crece junto a él. Tenemos todo lo que necesitamos.

Las plantas se escapan. La planta que vemos podrá quedarse ahí tranquila en su maceta, pero la flora juega el juego en otra onda, en otro nivel. Semillas voladoras o escondidas en frutos se mueven de un lugar a otro y así andan mucho más libres de lo que nosotros pensamos. Un roble no está amarrado a la tierra en la cima de la montaña donde se le ha visto por años. Está por todas partes, viajando a través de semillas cargadas por ardillas y hojas que vuelan en el viento…

La realidad del escape es que nunca estuvimos encerrados.

Siempre hemos sido.

Libres.

Balance positivo

Salir en la mañana sin saber cuándo vamos a volver. Eso es aventura, y pasa todos los días, aunque no nos demos cuenta.

Es fácil verlo cuando se está viajando o explorando en las montañas, pero no tanto en el día a día. Una aventura es emocionante porque no sabemos qué va a pasar, porque cualquier cosa, podría pasar…

Cada día de la vida, cada momento, es así. Tal vez no nos demos cuenta cuando nos abotonamos la camisa en la mañana y salimos de la casa hacia el trabajo, pero todo podría pasar. Cada día es una aventura y podemos disfrutarlo así de tanto.

Momento a momento, día a día, se forma y transforma la aventura de la vida.

Disfrutar es una elección.

Ver lo positivo.

Hablar lo positivo.

Pensar lo positivo.

“Disfruto todo lo que puedo, el resto lo vivo, lo acepto y lo dejo pasar. Aprovecho el contraste como los altos y bajos en las olas del mar.”

Podemos cada día dejar el mundo un poco más feliz de como lo encontramos en la mañana. Dejar a la gente un poco más contenta, dibujando sonrisas y liberando risas. Compartir lo bueno y ayudar. Cada día se puede regalar alegría.

Poco es lo que se necesita para vivir y poco es lo que se necesita para ser feliz.

¡A disfrutar carajo!

pura vida

De aquí para allá y de allá para acá

Ando por todo lado. Mi cuerpo deambula igual que mi mente. Uno viaja en tren y el otro no parece tener ningún tipo de límite, viajando misteriosamente de un lugar a otro a través de conexiones imperceptibles.

Me encanta viajar en tren. Es un viaje suave y cómodo, lleva una línea definida. Siento que escribir es viajar en tren con la mente. Me ayuda a llevar una línea continua como la del tren y puedo enfocar mis esfuerzos en una dirección determinada. Es una meditación. Quiero que todos puedan viajar. Escribo para que eso sea posible. No hace falta moverse para viajar, las historias nos llevan a donde sea.

Quiero viajar en ese tren de la mente y despegar, explorar ese vasto universo de la creatividad y explorar constantemente sus límites que viajan en todas direcciones hacia el infinito.

Quiero hacerlo y compartirlo para que otra gente pueda disfrutarlo también si así lo desean.

Disfruto de escribir. No tiene límites, todo es posible. Se puede crear. Se puede todo. No hay reglas más que las que uno se ponga.

Soy escritor, siempre lo he sido. A disfrutar. A compartir.

Atreverse.

Estancado donde se iluminó el Buda

Bodhgaya, India

Una vez más me pasa que me quedo estancado. Estancado demasiado tiempo en un lugar o situación que no me gusta, sabiéndolo desde el principio. Tal vez por vagabundo, tal vez por miedo, tal vez por no saber qué hacer, pero la cuestión es que me pasa demasiado.

Esta vez me quedé en un hospedaje donde casi nada funcionaba y por la ventana de mi cuarto entraban solo gritos, calor, humo y lo peor, un olor insoportable a mierda. Por 5 días.

De ahora en adelante, si estoy en un lugar que no me gusta me muevo. Aunque no sepa que hacer pero me muevo, ojalá para adelante, pero hasta para atrás es mejor que quedarse pegado en un mal lugar.

La vida es movimiento y fluidez, quedarse estancado lo pone a uno podrido. Hasta le pasa al agua, esta da todo para la vida, pero estancada se pone horrible. Así me puse yo, como perro enjaulado y amarrado y hambriento. Pero aprendí algo, aprendí mucho y también leí mucho libro y escribí y edité bastante.

Ya no más quedarme trabado en malos lugares y a dejar de vagabundear. No que tenga nada contra vagabundear pero si lo voy a hacer que sea en lugares tuanis.

Todo siempre fluye, aunque no parezca.

Pura vida