Despertar

Anoche tuve un sueño muy extraño. Estaba tirado boca abajo en una cama blanca, durmiendo igual que como me había acostado, todo era igual, adentro y afuera del sueño, excepto la oscuridad, en el sueño había mucha luz. 

En el sueño estaba temblando muy suavemente, pero yo sabía que podía convertirse en un fuerte terremoto en cualquier momento. No me podía mover. Estaba totalmente consciente, pero no podía moverme. Un esfuerzo gigante hice y solo conseguí mover una mano un poquito. Poco a poco logré concentrarme y enfocar toda mi fuerza de voluntad, toda mi atención, todo mi ser, en mover mi cuerpo, en despertarlo. Y fue así como me desperté. Fue así como logré empezar a moverme, y me levanté, y me desperté, en el sueño y en la vida real. Voluntariamente me desperté y me salí del sueño, de la ilusión, de Maya… 

El temblor fue lo que me hizo darme cuenta de que estaba dormido. De nunca haber temblado, tal vez nunca me hubiera llegado a despertar. 

Es buena una sacudida de vez en cuando. 

Pura vida.

22/9/19

A seguir soñando, escribiendo y haciendo. A seguir siendo. Poco a poco, gota a gota, historia a historia se van llenando las páginas del libro. Llenémoslas de lo que nos gusta leer. Para eso hay que ponerse a hacer, aunque sea un poquito cada día, aunque sea empezar, y que dure lo que tenga que durar…

Descubriendo nuevos refugios en los más viejos de los lugares

¿Cuántas veces he pasado por aquí, repetido la misma cosa?

¿Cuánto tiempo mirando para un lado y caminando para el otro, soñando sin hacer?

Recuerdo mis raíces.

Respiro profundo.

Confío en la sabiduría de los viejos maestros.

Me entrego al fluir de la naturaleza y me dejo llevar.

La vida es mi guía.

Abro los ojos y veo con claridad…

“todo está perfecto”