Huellas

Hoy vi al jinete solitario pasar bajo el gris de la mañana.

Siempre veía las huellas de su bestia, pero en dos semanas nunca lo había visto pasar. Algo así como las huellas de los caricacos gigantes…

Todo está cambiando.

Poco después de su paso por la playa hacia el sur pasó un perro, su fiel compañero, que había quedado rezagado ante una pequeña jauría que lo detuvo al borde del agua para cuestionarlo o saludarlo, pero rápidamente corrió para alcanzar al jinete, ahora no tan solitario, y completar el trío lleno de brío.

Testigo

Ser testigo y no juez. Todo esto es para vos. No hay que preocuparse, ni enojarse, solo esperar, tener paciencia y ver en qué se transforma.

“Poco a poco”

Siempre lo digo, pero poco lo aplico.

Creo que hasta ahora me doy cuenta de que me conformaba con decirlo, y al nombrarlo lo descartaba, como pasa con tantas cosas. Como si ya lo hubiera hecho, como si decirlo y hacerlo fuera la misma cosa…

Decía “poco a poco,” pero realmente lo quería todo “de un solo tiro”.

Si aplico el “poco a poco” puedo estar en paz con el avance, lo recibido, lo olvidado, lo que es. El dicho me dice que acepte, me señala que el camino es gradual  y me invita a vivir el proceso. De esos “poco a pocos” está hecha la vida, de cambios a veces imperceptibles y dichos que dicen todo.

Disfrutemos la vida. “Poco a poco,” eso es todo.