Marea baja

10/5/19

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Sentado frente a un horizonte oscuro y aplomado. Disfruto el café de la mañana acompañándolo con la lectura de un poco de filosofía china. 

Las olas entran casi vagabundas en la bahía. 

La marea va bajando y el mar lentamente se retira, cada vez más, exponiendo las negras piedras llenas de caracoles, cangrejos y pececillos que quedarán ahí, esperando a que suba la marea que vuelva a conectar su poza con la infinidad del mar.

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Trueque

9/5/19

Anoche los vecinos me invitaron a comer en la mesita plegable frente a su van y la pasamos muy bonito. Me parece que son una pareja de titanes por andar viajando tanto tiempo en una van de techo bajo; adentro solo pueden estar hincados. Igual la van es un chuzo y la tienen muy mística por dentro llena de mantas con símbolos y tiene vibra de esas casas de adivinadoras de fortuna. Me cuentan que la van se llama Sandy, y buen nombre, puesto que está tan llena de arena que no hay que ni salir para sentirse en la playa… Al mismo tiempo me recuerda el palacio que es Junior María.

No sé qué comimos pero estaba rico y había mucho. Era algún plato vegetariano que había que terminarse antes de que cayera la noche (la base era cous cous creo). Había que comer temprano y vegetariano porque mis vecinos acababan de leer un libro sobre cómo curarse con la comida. Me cuentan que hasta hace poco eran tremendos fiesteros de rave loquísimas entonces tienen mucho que curar. Creo que van por buen camino. Ya me siento mejor yo también; tenía una sensación fea en la panza, pero se me quitó, tal vez era hambre nada más… Antes de irme a mi propia van a dormir quedamos en un trueque de yoga en la mañana a cambio de algún tesoro de los que ellos recolectan y venden por el mundo. 

—Hoy.

Me levanto temprano y busco un lugar relativamente plano y sombreado para la práctica del yoga. Estoy sentado en un block de arena cuando escucho que se abren las puertas de su van y llegan los vecis Martin y Justine. Compartimos una gloriosa práctica en el puro paraíso sobre la arena rodeados de mar, cielo y naturaleza. Terminamos todos muy contentos pues logramos despojarnos de por lo menos algunas cositas que andábamos arrastrando atravesadas a nuestra felicidad. Al finalizar me entregan a cambio un perfume concentrado Pakistaní que huele muy rico. ¡Qué buena forma de empezar el día! 

*Nota: No puedo poner cosas muy cerca de la puerta por dentro en la cocina de Jr. María. Al cerrar la puerta principal algo sonó horrible y al abrir vi lo que había pasado… se me dobló todo el chorreador de café, ¡pero por dicha es de esos de alambre y ya lo arreglé!

      -no hay más escrito sobre este día-

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Un perro negro

Diarios del carrocasa

San Juanillo, Guanacaste, Costa Rica

8/5/2019


Hoy cumple un amigo. 

Me levanto al amanecer y como no hay olas disfruto una sesión de yoga. 

En la tardía mañana me echo una riquísima siesta en la hamaca y en los ratos que estoy despierto leo El Conde de Montecristo de Dumas. La hamaca la puse en los brazos inmensos de un grandioso almendro de playa que vive del lado donde están todos los barcos. 

Aproveché que había señal para llamar al cumpleañero y hablamos un rato muy tuanis.

Me dieron ganas de explorar entonces me fui en una expedición a buscar el mítico palo de mango del que escuché la leyenda primero en Marbella y luego pude probar con el mango que me regalaron antes de surfear. 

Subí la cuesta y frente a un viejo velero abandonado (vi dos en el camino) encontré el vivo tesoro cargado del dulce oro en el jardín de una casa rodeada de flores. En la terraza, dos señoras disfrutan comiéndose unos chicharrones que me devoré con la mirada. Las saludé y les conté que estaba viviendo frente al mar y recogiendo basura y me invitaron, casi rogaron, que me llevara todos los mangos que pudiera. Decenas de mangos adornaban como joyas la alfombra de la sombra del árbol… 

Volví con una bolsa llena de mangos y dos amigas en el pueblo, doña Nerixta y doña Flory. En el camino de regreso pasé a darles mango a mis vecinos (llegaron ayer) Martin y Justine, que andan en una van Ford Econoline que han manejado de Panamá a California y de vuelta. Para mi sorpresa y alegría me invitaron a almorzar. ¡Qué rico! No sé qué era, pero me gustó mucho. Gracias San Juanillo, lugar de gloriosa brisa y pescadores y zopilotes y el lindo perro Negro.

El desnivel me deja agua empozada en el fregadero, debo recordar esto cuando parqueo, pero este lugar es mágico. Gracias. Otra noche mágica de luciérnagas y rayería a la distancia. Las luciérnagas de aquí encienden y apagan su luz mucho más rápido que las de la montaña, según lo que he visto. Están todo alrededor, qué increíble. 

Hoy pesqué una minivan de la Toyota que decía Taller móvil. Jr. María no es Toyota pero le conté al mae mi cuento y por dicha me pegó la salvada y llenamos la llanta que estaba baja. ¡Increíble, el taller vino a mí! Junior muy contento. Buenas noches .=)

Un perro que puede oler el futuro…

San Juanillo


7/5/19

¡Glorioso amanecer y sesión de surf! 

—Ayer me quedé pegado en la arena dos veces y dos veces me sacó un Samurai chuzísimo. El primero rojo, año 87 y el segundo blanco como el Perla. Realmente en la segunda fue la gente que me ayudó a empujar, pero el Samurai estaba por ahí… Gente buena nota. 

Junior quedó como en una cuesta, hasta me costaba caminar adentro y la puerta principal había quedado automática. Pero era mucho el ángulo entonces le hice un par de montañitas de arena con la palita y quedó mucho mejor; más nivelado. 

Anoche caminando por las rocas tuve la suerte de ver un par de pulpos cazando y cambiando de color en las pozas; fue épico. Había peces azules brillantes (y de todo tipo) y estrellas de mar. 

Dormí con el longbough adentro y la verdad dormí muy bien. Dejé las puertas abiertas, la principal un rato y la de atrás toda la noche… 


El paraíso encontrado. 



Feliz de la vida. 

Costa Rica. 

Gracias. Gracias. Gracias. 


Bajo la gloriosa sombra de un viejo almendro de playa.

¡Noche de luciérnagas! 

Increíble. 

Bajaron las estrellas…


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De vuelta al camino

Diarios del carrocasa

Rodando una vez más…

Ciao Marbella

6/5/19

Buenas olas al amanecer en Marbella.

Anoche en la caminata nocturna me fui en una expedición inesperada tras un Jaguarundi. 

Adentrándome en el manglar, en una oscuridad dentro de la oscuridad, me fui siguiendo su rastro con ganas de poder observar sin molestar. Me fui tras el Jaguarundi, pero encontré solo aventura y una imaginación salvaje en la infinita posibilidad de las tinieblas… Tal vez era un Jaguarundi, tal vez era solo yo…

Camino a San Juanillo paso al mecánico de Marbella a ver si puedo meterle un poco de aire a la llanta que sigue baja y quizás hasta arreglarla. Siguiendo una dirección clásica costarricense  me meto en la segunda entrada a la derecha después del puente y voy subiendo una lomita por un callejón increíblemente estrecho en el cual a menos que haya algo inesperado al final va a ser imposible dar vuelta en Junior para devolverme. Me recomendaron al mecánico padre, pero solo está el hijo, y de muy mal humor. Va saliendo una gente con un Spark verde que se ha ido desarmando en su viaje guanacasteco y el carro suena horrible a pesar de que en palabras del mecánico: “¡Ya está arreglado para que llegue por lo menos hasta Tamarindo!” Me dicen que mejor vaya a otro lado, claramente no están satisfechos con los arreglos que esperaban y me cuentan que ellos también habían ido buscando al padre, que aparentemente trabaja y trata diferente. Le pregunto al hombre cómo está de tiempo, para tener una excusa para irme y al mismo tiempo tirar un Ave María en caso de que sí se digne a ayudarme de una vez, pero me dice que “si acaso, tal vez, puede ser que en la tarde pueda verlo porque estoy muy ocupado.” Le doy las gracias, le deseo un buen día y me monto preparado para estirar el cuello y la nuca estilo lechuza en la salida en reversa por el callejón ahora de bajada (no había rotonda al final). Logro salir con el Spark siguiendo tan de cerca que va casi metido debajo del bumper de adelante de las ganas de irse rápido que tenían sus ocupantes. Salgo convencido de que a menos que sea por algo totalmente necesario, no vale la pena ir a buscar mecánicos durante los calores en Guanacaste.

—San Juanillo. ¡Shangri La! No le faltó una. Espectacular. Barcos, olas, gente, ¡dos pulpos! 

Estoy feliz de haberme movido y emocionado de estrenar este nuevo lugar con mi rodante hogar.

Pura Vida. 

Encuentro collares de madera en la arena… 

¡Surfeo comiendo mango! Los manguitos los recogí en el camino, donde efectivamente había un palo bien cargado justo como me habían contado.

En la primera noche, vuelvo a ver la luna. Apenas se ve el primer cachito iluminado regresando de su viaje por la oscuridad. Me alegra verla.

Muy cansado, a dormir, mañana escribo más detalles de hoy…




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Invítame a un cafecito

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La última noche en Marbella

Diarios del carrocasa

Junior amaneció casi como si lo hubiera lavado, mejor de hecho, bañado por la Pachamama. 

Bella Marbella

5/5/19

Amanece claro y despejado, cielo azul y aire fresco. Hay bichos por todo lado. Caen abuelitas rojas (hormigas voladoras gigantes) llueven desde el cielo y caen a la tierra y al mar. Cumplieron su misión de vida anoche, y hoy se dejan caer desde las alturas para volver a ser parte de la tierra y el agua. 

Afuera frente a la van un barreal. 

Pájaros cantan, hay muchos cangrejos de halloween (Gecarcinus Quadratus) y la vida vibra de alegría, recargada por la lluvia. 

Junior amaneció casi como si lo hubiera lavado, mejor de hecho, bañado por la Pachamama. 

Ayer estaba sentado en el sillón y me dí cuenta de que El Coyote (kayak anaranjado que tengo en La Casona) tal vez cabe aquí dentro, creo que sí… Antes solo había pensado: qué lástima que no puedo llevarlo arriba… Poco a poco, voy abriendo la mente. Es que esas bahías del norte con sus aguas tranquilas y hermosas vistas me dejaron enamorado y con sueños y deseos de navegar. 

— Ahhh =) deliciosa siesta en maca al medio día.

Pasa una gente que vino a la playa en un camión lleno de melones y por alguna suertuda razón deciden tirar los melones dañados al lado del camino. Apenas se pierde de vista el camión voy a ver qué tal están porque la fruta sería muy bienvenida en mi dieta. En la búsqueda del tesoro me encuentro con el wachiman que aparece los domingos. Él también vio la oportunidad dorada y sabe aún mejor que yo que hay que ganarle a los garrobos si queremos salvar algo. Encontramos un par de melones casi perfectos cada uno y nos devolvemos felices a comerlos. Increíble pero cierto. Las cosas llegan de formas inesperadas. ¡Gracias por los melones!

Quiero hacer una cuchara con filo, especialmente para comer melón, pero servirá para mucho más.

Curiosamente siempre que trato de moverme o hacer algo en Marbella ya es domingo, y normalmente en la tarde, entonces termino no haciendo nada porque a esa hora todo está cerrado y hay mucho movimiento en los caminos. 

— 4 de la tarde, todo lavado y la botella llena, se acabó el agua. El reservorio (echado en Junior) dura un día completo (24 hrs).

Encuentro un hueco en una cerca y me voy a caminar, a explorar tierra adentro. Me quedo viendo un inmenso árbol mágico y mientras me baño en su anciana sombra, de su copa sale un congo que me empieza a cantar. 

El bosque sabe rugir.

Encuentro un rancho abandonado y me entrego a la práctica del yoga. Ahhh, la perfecta terapia, unirse con el universo, uno con todo. ¡Qué falta me hacía! Debería/quiero practicar más temprano en el día. Me cae muy bien en la mañana, siempre me cae bien, pero en la mañana, ¡ahhh, qué delicia! Yoga y meditación vipassana y quedo puro mindfulness todo el día.

Esta noche fui al Tiki Hut como cena de despedida y me comí una hamburguesa y un batido. Tienen los mejores batidos de frutas. Compartí mucho con Norlan y Toño, super buen ride, me pasaron volados de la zona y de San Juanillo. Me hicieron un descuento de compas que fue una bonita sorpresa y lo agradecí mucho a la hora de pagar la cuenta. 

Fui a caminar un rato y por la marea baja se veían las estrellas reflejadas en el agua, cielo estrellado esta noche, doble dosis. Volvió a brillar el paseo estrellado. Voy a dormir y descansar delicioso, porque estoy agotado. 🙂

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Primera lluvia

Diarios del carrocasa

Se viene otra época en la van.

El centro de la tormenta

4/5/19

Hoy amaneció gris y apenas goteando. 

Se van los campistas que eran mis vecinos de por ahí cerca.

Hoy vi al jinete solitario pasar bajo el gris de la mañana, siempre veía las huellas de su bestia pero en dos semanas nunca lo había visto pasar, casi como las huellas de los caricacos gigantes. Todo está cambiando. Poco después de su paso por la playa hacia el sur pasó un perro, su fiel compañero, que había quedado rezagado ante una pequeña jauría que lo detuvo al borde del agua para cuestionarlo o saludarlo, pero rápidamente corrió para alcanzar al jinete, no tan solitario pues iba en su caballo, y completó así el trío lleno de brío. 

Un día tranquilo, nublado, gris, perfecto. 

La llevo suave y me dejo llevar por el Tao, fluyendo con la naturaleza en vez de luchar contra ella, y todo es tan fácil. La sombra de las nubes, la suavidad del Yin y el sin-esfuerzo en las posturas, el olor a mar de la arena, los cangrejos y los caricacos. Suaves y frescas gotas de agua caen sobre mi espalda desde un cielo de tranquilidad, el murmullo de las olas, y la brisa acaricia mi piel. 

La gloria eterna. 

Feliz, feliz, feliz. 

La paz de la soledad, de poder fluir a nuestro propio ritmo en la magia del silencio. Disfrutar la eternidad del momento presente. Respirar la vida misma, llenarnos de ella, y dejarla ir. 

Sonreír. 

—Se acabó el agua del tanque principal. Son las tres y media de la tarde. Recién llené la última botella de agua. Ahora me queda solo el reservorio de 6 litros.

Cinco días sólidos me duró el agua. Vamos a ver el reservorio…

Todas las otras noches vi la tormenta desde la distancia, hoy parece que la estoy viendo desde adentro. La tormenta creció en forma de nubes negras aplomadas todo alrededor y muy por encima de Playa Coco, más alta que las montañas. Esta nueva cordillera que ahora domina el paisaje está a punto de venirse abajo. Rayos y truenos todo alrededor de la casa iluminan su densa oscuridad desde el interior y llenan el aire de retumbos. 

Una por una, caen las primeras gotas y luego por fin, llegó la lluvia. 

Estoy alegre por esta lluvia. Ayer y hoy los árboles de almendro de playa y las palmeras temblaban de la emoción en el viento con las primeras gotas furtivas, rebeldes, pioneras escapadas del cielo.

—Descubrí para qué es la agarradera que tiene la puerta principal por dentro, escondida detrás de las cortinas. Hoy en la mañana la estaba viendo y pensando que nunca la usaba. Ahora, en esta noche en la que ha llegado la lluvia cubierta por la oscuridad, entendí para qué es. La puerta tiene que cerrar bien para que no se meta el agua. Yo creí que eso solo se podía hacer empujándola desde afuera, como cuando Veto me la cerró antes de irse cuando me visitó y pasé mi única noche con la puerta bien cerrada, pero ya veo revelado otro misterio. Con la agarradera, que es dorada, antigua y está bien afirmada a la puerta, se puede hacer justo la fuerza necesaria para con un fuerte jalón cerrar bien desde adentro. ¡Gloria a Dios! Gracias.

Vi el rastro de una tortuga y el de una bici que saqueó su nido y no dejó ni un huevo. Las historias que cuenta la arena… ¿Será que tal vez los reubicaron a un vivero de tortugas? Voy a preguntar por ahí a ver qué averiguo.

Se viene otra época en la van. 

Vivir el cambio.

Ahora sí está lloviendo duro, torrencial, solo me queda una ventana que puedo tener abierta sin que se meta el agua…

Ya la tuve que cerrar. Sudando. El ventilador del parabrisas refresca bastante comparado a nada, por lo menos se mueve un poco el aire adentro, pero sigue bien caliente y tampoco lo puedo dejar mucho encendido sin comerme la batería o tener que encender el motor y tragarme la gasolina, sangre de la van. 

Junior María está feliz bañándose en la primera buena lluvia de nuestra temporada, con rayos y truenos y en la privacidad de la luna nueva. ¡Qué dicha que llueve, porque estaba muy sucio!

Se mete el agua por el empaque arriba en el centro de la puerta principal. Es mejor abrir las cortinas para que caigan las gotas en la grada negra y no en las cortinas que después mojan la madera. 

Afuera hay una laguna, las chanclas se fueron flotando y todavía sigue lloviendo y tronando. 

Ahhhh =), qué delicia para dormir.

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Noches naturales

Documentando la experiencia

Diarios del carrocasa

La oscuridad, me fui hacia el corazón de la oscuridad.

Bella Marbella


3/5/19

Ayer la noche estaba muy caliente y sin una gota de viento. 

Ya llevaba varias noches de calor y ni hablar de los días, así que decidí probar algo diferente.

Salí de la van, colgué mi hamaca, le puse el mosquitero, agarré almohadita y hasta cobija por aquello de los fríos de la madrugada y me metí a dormir ahí, rodeado por la frescura del aire libre. 

Dormí delicioso.

Ahora que lo pienso, creo, o más bien sospecho que la nevera también ha contribuido a estas recientes noches calientes adentro de Jr. María. La pared de madera que da de un lado a la cama y al otro a la neverita a veces se pone caliente… Los switches verdes chuzísimos que se iluminan arriba de la nevera ya no prendían (hace unos días) pero después de investigar encontré un cable suelto en la biblioteca y al conectarlo todo volvió a la normalidad. Además de eso ayer descubrí que al encenderlos no solo se iluminan con esa luz verde que tanto me gusta, sino que también se activa un abanico secreto muy silencioso que saca el aire caliente producto del fuego de la nevera por una rejilla afuera que está arriba de la nevera. Esto me dejó perplejo hasta que descubrí un fondo falso en la pared de la biblioteca/alacena. Este Junior es un barco pirata lleno de misterios. El cable de los switches verdes se debe haber safado en la ida a reabastecer comida a la tienda. Quiero ir protegiendo todos esos cables que hay por ahí. 

Otra mejora que hice fue cambiar la configuración de la entrada, y la limpieza de pies es ahora mucho más fácil. Antes tenía el banquito con la alfombrita encima. Ahora lo hice por etapas, de manera que está el banquito pelado afuera (perfecto para arrastrar los pies como un toro para quitarse la mayoría de la arena), le sigue la grada negra que mantengo siempre limpia donde uno se puede terminar de quitar la arena con la mini escoba y adentro está el último guardián en forma de la alfombra que atrapa lo que pueda haber pasado las primeras etapas de la limpia.

Anoche había mucho bicho, creo que puede estar vinculado a la oscuridad de la luna nueva (cercana), ya que cualquier luz es ahora relativamente más brillante y atractiva para ellos. Cualquier luz que encendía se llenaba al instante de mil bichos voladores y cuando estaba leyendo en la maca a salvo dentro del mosquitero los escuchaba revoloteando todo alrededor y los veía volando afuera arremetiendo contra la delgada barrera que nos separaba. 

Siguen saliendo chicharras. 

¡Día relax! Un poco nublado y mucho onshore. Afuera un solitario pelícano flota en el mar. Mareas extremas de luna nueva. En las tardes y las mañanas el mar se retira tanto que casi ni se escucha, dejando una hermosa explanada que refleja los colores pasteles del amanecer y atardecer. A medio día y noche sube tanto que pareciera querer salirse hacia las montañas y devorar todo a su paso, pero se detiene a unos escasos diez metros de la casa, sirviendo olas sin cesar. Ahora son las dos y media de la tarde, el mar está casi en la puerta y el horizonte está gris. Algo me dice que las primeras lluvias rondan a la vuelta de la esquina. Andan merodeando por ahí y las he visto a la distancia desde aquí. Algunas fuertes tormentas han sido avistadas tan cerca como Guiones…

Me encontré un buen palo largo para apear  pipas. Después quiero ver si en La Casona me hago uno de caña brava para andar y poder apear frutas. Dicen por ahí que hay un palo lleno de mangos al lado de la calle entre aquí y San Juanillo.

La ducha que me prestan a veces me regala en ocasiones agua caliente (dependiendo de la hora) y es la gloria eterna, y además a veces tengo wifi. ¡Buen lugar este!

Voy a ver si voy a buscar pipas hoy en la noche…

Fui por las pipas y logré apear seis. Una se rompió y me la tuve que tomar de una vez, estaba muy rica y bien cargada. Otras las logré atrapar en el aire con una mano y la última casi me quiebra un dedo. El palo que encontré sirve muy bien, me lo voy a dejar hasta quién sabe cuándo… Después me fui a caminar porque la van estaba muy caliente y algo afuera me llamaba. 

La oscuridad, me fui hacia el corazón de la oscuridad. 

Caminar por la arena mojada en el vacío de la marea baja con un cielo nublado que no muestra ni una estrella se siente como andar en el espacio. En un desierto de oscuridad. De luz. Solo los destellos de las rayerías al sur iluminan de vez en cuando todo, solo para volver a dejarlo caer en un misterio todavía más profundo y oscuridad absoluta. 

Encendía a ratos mi linterna para no caminar encima de las criaturas de la noche, y vi todo tipo de seres. Encontré cangrejos que parecen ser parte de la piedra y con tenazas rojas, escondidos y de todos tamaños, desde los temibles hasta los más diminutos. También vi otros de patas más largas que andaban por la arena y por ahí andaban también los cusucos. Vi uno blanco inmenso, ni siquiera estoy seguro de qué era. En el agua clara de las olas observé nadando varios peces plateados. Lejos de todas las luces (las pocas que hay aquí) encontré una procesión de cientos de caricacos, y pude ver a los gigantes que dejan las huellas inmensas que he visto en el día y en vano había rastreado. 

La huella de una tortuga me lleva a una belleza marina que está poniendo huevos por el manglar, huele a mar. *Especie por confirmar. Uso solo la luz roja del foco para contemplarla sin interferir y después de un rato la dejo para que siga en su trance tranquila. 

Veo un par de ojos verde/amarillo brillando por la maleza del manglar y los voy a buscar. Cuidadoso de no hacer ningún ruido los busco largo rato sin saber qué voy a encontrar y pienso que andar un báculo es buena idea y podría ayudar en caso de un encuentro animal, especialmente en la confianza, pero primordialmente para tener una buena oportunidad de sobrevivir en caso de toparse con algo muy feroz. 

Otra cosa que encontré fue una deliciosa brisa que nunca me hubiera esperado cuando estaba en el calor de la van. 

Milagro. Vuelvo a encontrar los ojos, esta vez más alto, y en eso de unos almendros de playa baja un felino que salta con gracia y en completo silencio desde el árbol hasta el suelo (creo ocelote, por confirmar). Se tira del árbol sin importarle la luz de mi linterna merodea de un lado a otro y yo estoy tan cerca que veo su pelaje claramente. Parece tener unas rosetas como las manchas de un jaguar, pero en miniatura. Pega un par de brincos y se desaparece cazando algo entre la maleza…

La tortuga vuelve al mar, iluminada por la rayería y yo me devuelvo muy contento, agradecido y feliz, para la casa.

Se intensifica la rayería al sur y sobre el mar, retumban algunos truenos. 

A lo lejos en el horizonte diminutas luces que aparentan estrellas caídas flotan en ultramar, los valientes pescadores…

Refrescado por la caminata, me metí a dormir adentro de la casa.

Me desperté a medianoche en medio de un vendaval. El saco de gangoche se agitaba furiosamente, amenazando con terminar de rasgarse y sacudía toda la van. Todo lo que no estaba amarrado estaba en peligro de irse con el viento. Abrí la puerta y vi como las hojas de palmera se doblaban en formas imposibles. La sillita iba rodando hacia el sur…

El vendaval era tremendo y una sensación de tormenta inminente es lo que se vivía. Sentí un par de gotas que me incitaron a actuar rápido, fue uno de esos momentos en los que uno sabe que en cuestión de segundos podría estar bajo la torrencial lluvia tropical. El aire estaba cargado de humedad pero el viento era tanto que podría haber sido agua que levantó del mar y traía sobre sus alas. 

Inmediatamente puse manos a la obra y metí toda la ropa del tendedero, y la maca con el mosquitero. Quitar la vela en que se había convertido el toldo de gangoche fue toda una batalla contra el viento y casi me la arranca de las manos tratando de doblarla, pero dejarla ahí afuera seguro hubiese sido su final, la rasgadura se le abrió más, pero la logré guardar y asegurar adentro. Por dicha había experimentado con otro sistema de anclaje para los nudos que me permitió quitarlo y arrollarlo un poco más rápido y ágilmente. Guardé la silla, todo estaba asegurado.

Aproveché y salí hacia la arena a un sitio más expuesto y en calzoncillos pude vivir toda la gloria del vendaval en un solo momento.

Luego me adentré en mi refugio, sellé bien la entrada y dormí como un lirón.

  • La tortuga era una Olive Ridley (Lepidochelis Olivacea), confirmada.
  • El felino era o un Ocelote o un Margay. Por los ojos pequeños y los hábitats el Margay queda casi descartado. No presté mayor atención a la longitud de la cola en mi inocencia y asombro, pero no me pareció especialmente coludo, y tampoco fue tan tímido como dicen es el Margay. Tal vez el que había visto en Matapalo era un Margay, ese estaba trepado en un árbol y me veía con ojos inmensos. El Margay parece ser el felino más difícil de avistar, probablemente era un Ocelote entonces. Ocelote. Confirmado.




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La próxima noche así me paso a dormir a la maca. 

Bella Marbella

2/5/19

La visita de Veto me llenó el corazón de alegría. ¡Qué bendición tener buena compañía! 

Hoy fui al outer reef amigable y desde el longbough rideando una ola vi la majestuosa y oscura silueta de un tiburón. Naturalmente me dio un boost de adrenalina y me recordó como todo cambia mar adentro.

¡Ahhhh! ¡Qué rico que se escribe con este lapicero! 

Ayer con Veto compartimos un atardecer glorioso y aunque las condiciones del surf no estaban ni cerca a perfectas (o nuestra idea fijada de estas) a la misma vez esa fue la perfección de la sesión; surfeamos solos, todo Marbella para nuestro disfrute. Post surf mientras caía la noche Veto invitó a unos deliciosos batidos de frutas frescas del Tiki Hut y yo hice una pasta con aceite de oliva, sal y pimienta. De postre comimos más canelitas de la Panadería Alemana calentadas al fuego del horno (en el yodo de la tarde ya nos habíamos comido unas). 

El Veto además me trajo grasa para ponerle a Junior y baterías con buena carga pal headlamp. 

Hoy le puse la grasa a la puerta corrediza (la principal) y Junior María parece cantar y la puerta bailar cuando la abro y la cierro y eso me alegra porque antes parecía llorar, chillar y gritar. Estoy muy feliz y agradecido por la visita de Veto. ¡Ah, y anoche también vimos a las chicharras salir de la tierra, escalar, romper su caparazón, crecer alas y salir volando a la negra noche!

Otra visita aunque no necesariamente a mí, pero compartimos bastante, fue la de Willy, el español de País Vasco. Jugamos ajedrez y ayer me dio unos limones a cambio de un par de cajas de leche pequeñas que yo andaba (¡regalo de los boricuas!). Hoy se animó a acompañarme en expedición a las profundidades y surfeó una ola en el outer reef amigable, muy alegre, luego siguió su camino hacia el sur.

Ayer la noche estuvo muy caliente y la verdad no dormí casi nada, por más que abrí cada vez más y más ventanas, pero bueno, gracias a eso me eché una gloriosa siesta hoy durante Los Calores

La próxima noche así me paso a dormir a la maca. 

Hoy hay más nubes que ayer y el onshore se metió más temprano. El viento ha empezado a rasgar el toldo de gangoche. Espero que aguante hasta el final del festival de yoga, y así será. 

Pura vida.

Hoy, viendo por mi ventana favorita me di cuenta de que el saco de gangoche blanco es la vela de mi velero. Estaba hinchado por el onshore y le puse un barquito de verde seaglass translúcido encima para ver si aguantaba el peso (el viento todavía era suave) y cuando lo sostuve pude comprender cómo era el viento el que estaba haciendo prácticamente levitar el seaglass. Lo puse, lo solté y simplemente se quedó flotando allí, montando el viento. Entonces fue que vi lo buena vela que es el saco de gangoche. Pienso arreglarlo para usarlo más y después quiero ver si puedo comprar una buena vela vieja de velero para ir haciendo la nueva vela/terraza.

Cocos Nucifera, gracias. Esta palmera me da todo lo que necesito. Le tiré unos cocos y pipas viejas encima al toldo de gangoche y ya puedo ver el mar otra vez por la ventana. Antes cuando se inflaba la vela con el viento me quedaba sin vista… 

White Winged Dove, avistada afuera por la puerta de atrás. Voy a verificar con el libro cuando en eso pasan corriendo Hunter y Canela; los doberman negro y café locales que patrullan la playa y se encargan de que no haya mucho pájaro parado en la arena y la paloma sale volando.

¡Oh! Hoyo Negro. Hoyo Negro. Hoyo Negro. Hoyo Negro detectado en el closet/bodega arriba adonde tengo guardadas un montón de mis cosas. En el negro centro de la funda de cuero de la llanta de repuesto encuentro, hundidos en el olvido, fuera de vista y fuera de mente, el libro de pájaros, la guía de mariposas, y la de vida salvaje general. No las había visto desde hace rato. En algún momento las puse ahí y como no se ven me había olvidado casi por completo de su existencia. Ahí habían quedado todos estos días; flotando en la inconsciencia del momento en  el que las puse ahí. 

El Hoyo Negro, un lugar perdido en el olvido, en el vacío, en el presente…

Confirmado el avistamiento de White Winged Dove/Zenaida Asiatica. Las patas rojas, banda/línea blanca en el ala y rara forma de ojo fueron determinantes en su identificación.


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