Noche en maca

Sonrío tirado en la maca, calientito y cobijado.

Envuelto en la magia de la montaña leo bajo las estrellas y veo las nubes pasar.

Cierro los ojos y la vieja casa empieza a cantar…

Ver, Sentir

 “Caras vemos, corazones no sabemos…”

Es otro dicho seguramente mucho más profundo de lo que jamás he imaginado.

Superficialmente parece fácil de entender y muy cierto. Siempre lo he interpretado como que vemos la cara o “fachada” que las personas nos muestran, pero no sabemos sus verdaderas intenciones.

Ahora empiezo a creer que el corazón no se ve, se siente. La cara no siempre lo refleja y mientras sigamos enfocándonos en ver caras, difícilmente sabremos los corazones.

Tal vez, si dejamos de ver caras y empezamos a sentir, corazones sabremos…

Empezar

“Comer y rascar, todo es empezar.”

Eso me dijo Tía Cecilia una vez hace mucho tiempo y como la mayoría de los dichos de los abuelos, venía cargado de sabiduría.

Hoy me pregunto una vez más: ¿Por qué me cuesta tanto hacer lo que quiero?

Pienso en disciplina y me pongo a leer viejos escritos cuando de repente me acuerdo del dicho de Tía Cecilia. Me doy cuenta que aplica también para escribir, y posiblemente para todo…

¿Será, que todo es empezar?

Volver a empezar

Cada instante se vuelve a empezar.

La vida se renueva constantemente.

Fluye.

Yo me olvido de eso y sin darme cuenta voy acumulando, cada vez más y más hasta que la carga se vuelve demasiado pesada y una crisis me despierta a la realidad. No tengo por qué andar arrastrando todo…

Inhalo profundo y al exhalar por la boca suelto todo, todo, todo.

Lo que queda, es lo que soy.

Cosas que no haría

Sentado tomando café me pongo a pensar en que últimamente he estado haciendo cosas que no haría. Pero me doy cuenta de que las hice, entonces realmente eran cosas que sí haría.

¿Como hice algo que no haría?

Atreviéndome a hacer algo nuevo, algo diferente, sorprendo a mi mente y resulta que la caja fuerte que supuestamente me contenía tenía paredes de papel.

Yo soy lo que soy y no solamente lo que pienso que soy.

 

Atardeceres

Diarios de Tonsai, Tailandia

Voy a la playa a ver el atardecer. Me dedico media hora a contemplar este espectáculo.

Las caras de los acantilados se mantienen tranquilas como el agua de mar, inspirando quietud. Parece que ya se va a hacer de noche y no habrá más atardecer, cuando de repente tras el acantilado empieza a brillar un fulgor naranja que incendia todo el cielo. Las nubes arden desde adentro como hierro fundido.

La marea está llena y entran y salen los últimos barcos cola-larga del día. Pronto, el día será no más y se vivirá la noche.

El naranja se torna rosado y suavemente desaparece la tarde para revelar una nueva luz. La media luna brilla blanca a través de las nubes y las ramas de un tenebroso árbol seco. Entra la oscuridad y se esparce por todos los rincones, retada solo por los pozos de luz natural en la luna, las estrellas y las luciérnagas.

En el pueblo algunas luces de la calle y en los restaurantes son estrellas en el vacío, como las sonrisas entre la gente…