Fluir con paciencia

Suave, tranquilo y en paz.

Le doy la bienvenida a la paciencia en mi vida. Antes no tenía tiempo para ella… Ahora, es de lo mejor que me ha podido pasar. Agregar un poco de paciencia cae muy bien en prácticamente cualquier situación. Dar tiempo, y darme tiempo a mí también. 

Poco a poco voy descubriendo el valor de tantos ingredientes mágicos que hay en esta vida.

¡Qué maravilla!

Alivianémonos

Desprenderme de cosas y apegos hace más fácil moverme. Entre menos tengo, menos tengo que buscar, y menos tengo que cargar. Entre menos necesite menos tendré y más libre seré.

Al tener lo mínimo, en un momento se encuentra lo esencial. El lujo de los lujos; despojarnos de lo que no queremos. El lujo de volar. El lujo del espacio vacío, abierto, infinito potencial.

Montémonos en un globo y vamos soltando todo hasta podernos elevar. Cosas, ideas, creencias… Dejemos todo lo que nos impida volar. Identifiquemos lo que nos amarra. Rompamos las cadenas. Bajemos las barreras.

Amémonos y abramos el camino del corazón. Vivamos el amor y enfrentemos esos miedos, pues son puentes hacia nuestros deseos.

Alivianémonos.

Un abejón dorado

Aceptar

Si acepto todo, se acabaron mis problemas, el sufrimiento se acaba. El fin de tantas luchas sin sentido, de tanto esfuerzo y energía gastada en la resistencia inútil. La resistencia a lo que es, lo que ya pasó, o hasta a lo que puede llegar a ser.

¿De qué nos sirve resistirnos a la lluvia?

Cuando sea realmente el momento de resistir, será eso lo que fluirá, y sabrás que realmente no estás resistiendo. Estás fluyendo con la esencia de tu ser.

 

*Si puedes aceptar todo, realmente, de corazón, entonces serás como el Buddha en que no podrás sufrir, y ahí, entonces, hasta el infierno es bienvenido!

Bahía Garza

Nubes cargadas de lluvia.

Montañas rebosantes de verde.

El canto de los pájaros,

se mezcla con las olas.

 

Un viejo árbol aferrado al acantilado,

deja caer una flor blanca a mi lado.

Su dulce fragancia me llena de alegría.

Sonrío y doy gracias, por este día.

Huellas

Hoy vi al jinete solitario pasar bajo el gris de la mañana.

Siempre veía las huellas de su bestia, pero en dos semanas nunca lo había visto pasar. Algo así como las huellas de los caricacos gigantes…

Todo está cambiando.

Poco después de su paso por la playa hacia el sur pasó un perro, su fiel compañero, que había quedado rezagado ante una pequeña jauría que lo detuvo al borde del agua para cuestionarlo o saludarlo, pero rápidamente corrió para alcanzar al jinete, ahora no tan solitario, y completar el trío lleno de brío.

Testigo

Ser testigo y no juez. Todo esto es para vos. No hay que preocuparse, ni enojarse, solo esperar, tener paciencia y ver en qué se transforma.