Invierno

El invierno parece tímido al inicio. Llega cauteloso durante las noches, abrigado por el silencio y protegido por la oscuridad. En la mañana todo está sutilmente más blanco, más quieto, más frío.

La nieve comienza a aparecer en los picos de las montañas alrededor y a lo lejos fortalece su presencia en las blancas cimas adonde se retiró durante el verano. Poco a poco las nevadas se atreven a salir a la luz del sol, pero siempre cerca de la noche. Mágicos amaneceres y atardeceres en los que blancas plumas de hielo flotan suavemente hacia la tierra en la luz dorada de la transición.

A todo esto la nieve viene lentamente bajando las montañas, cubriendo cada roca llega a la línea de árboles y los empieza a vestir de blanco. Se acerca casi imperceptiblemente, hasta llegar al pie de las montañas y colinas que rodean el pueblo.

Pasan los días y nada parece cambiar.

En eso, un día empieza una nevada que persiste día y noche y el invierno toma confianza.

Todo es blanco.

Solo el pequeño pueblo mantiene su calor y se resiste al vestido blanco, pero la nieve está todo alrededor y se derrite apenas en sus límites, adonde espera paciente la inevitable marcha de la naturaleza.

El invierno avanzará lentamente, hasta cubrir todo el pueblo, reduciendo el calor a cada casa, a cada hoguera, a cada corazón.

Todo se retira hacia su centro mientras afuera el invierno se extiende y se expande, cubriendo todo con una capa de nieve, paz y tranquilidad.

Mágica naturaleza

Quedarse quieto un momento en medio del bosque, al lado del arroyo.

El suelo está cubierto por una alfombra de agujas de pinos y un par de pájaros se acercan cantando. De rama en rama van volando y llegan a mi lado con sus copetes parados. Sus negros ojos brillan con salvaje libertad. Cantan y el aire se llena de alegría.

Eternidad.

Así como llegaron se van, volando, felices y cantando.

Yo me quedo arrullado por el sonido del agua hasta que el hechizo del viento me hace recordar que yo también estoy vivo y respiro el dulce aroma de las hierbas silvestres.

Agradezco y sigo mi camino por un bosque encantado en el que gigantes bloques rojizos de piedra arenisca cuentan míticas leyendas desde hace miles de años.

Entre hongos y bellotas, bajo la sombra de los pinos y el canto de los pájaros, en medio de la dureza de la roca y la suavidad viento, encuentro la magia de la vida.

Sobre una diminuta flor baila el más pequeño escarabajo.

Luz

La luz no se apaga ni se opaca por la oscuridad, todo lo contrario, su brillo es más evidente cuando ilumina las tinieblas.

Trenes y naves espaciales

Lento y cómodo el tren empieza a moverse y por un momento parece como si la estación fuera la que se va y el tren el que se queda.

Poco a poco va cogiendo velocidad y solo si uno se asoma por la ventana se da cuenta de la tremenda velocidad a la que ahora viajamos.

En las curvas se siente un arco suave y alargado, el peso tira levemente de lado y vuelve al inevitable centro.

Afuera pasan los amplios campos abiertos del sur de Portugal. Naranjales. Campos y rebaños de ovejas. Ruinas de casas abandonadas. Sus paredes de piedra y techos de teja colapsados cuentan cuentos de otros tiempos.

El mar.

Pienso en cuando sean así los viajes por el espacio mientras me levanto y voy al baño.

Ver por la ventana las estrellas y los asteroides pasar, leyendo un libro, tal vez tomándose un té, un té de estrellas y galaxias nebulosas

Un chance más al Paz y Amor

Cuando menos sientes ganas de hacer algo puede ser cuando más lo necesitas, y suele ser así. Para mí hoy con fue una clase de yoga, pero no fue solo eso. Poco a poco me doy cuenta de que es así con una sonrisa, un cariño, un gesto, un mensaje, o tal vez solo un poco de paciencia y comprensión.

Vale la pena intentarlo una vez más, especialmente cuando ya no se quiere. Es un momento clave en el que las cosas pueden mejorar o empeorar, y depende de nosotros dejar que empeoren o crear una nueva oportunidad para que mejoren.

Prometo darle un chance más al amor, la paz, el bien, la amistad, la ayuda, la comprensión, la esperanza, la felicidad… Aunque sea uno más, uno más después de que ya no quiera. Porque escojo darle un chance más al Paz y Amor antes que dárselo a su opuesto. Por ellos, y por nosotros. Porque se siente bien. Yo decido darme una oportunidad más, para ser feliz.

 

No saber, ser

Tirarse al vacío. Soltar todo. Ver qué pasa. Fijar una intención pero saber que cualquier cosa podría pasar. Entregarse por completo a la infinidad de posibilidades. Disfrutar lo que ocurre. Ver el rojo amanecer. Aceptar el rechazo. Amar el odio. Ser paciente frente a la impaciencia. Percibir la verdad de una mentira. Verse uno en el otro. Sentir. Sonreír. Respirar. Ser. Una cabra montesa en una cima de piedra. La serpiente que cruza el camino y sube la pared sin manos ni piernas. La luna que flota en el cielo. Estrellas que brillan en la oscuridad. El calor en el frío. El silencio en el sonido. Las campanas del monasterio. Los grillos y los pájaros nocturnos. El viento. El todo en la nada. El vacío. Amor.

Por encima de las nubes

Suena la tetera avisando que ya está el agua para el café. Qué delicia tomar un cafecito en la cima de una montaña sin nombre. Abajo, un manto de nubes cobija la ciudad al atardecer y me deja solo con las estrellas. Cierro bien la casa y me monto en la nave para ir a pasear por el espacio.