¿Qué hacer, qué hacer?

En cualquier momento todo se puede derrumbar; sueños, ideales, acumulación material, ilusiones, castillos y fortalezas, esperanzas, todo se cae. Especialmente si se ha hecho un esfuerzo en contra de la naturaleza para construirlos o sostenerlas, eso es lo que cae primero, lo más falso de lo falso, lo antinatural.

Lo único que encuentro que no se puede derrumbar es el presente, quizás porque parece que se construye y se derrumba a cada momento, pero realmente permanece intacto. El único lugar y momento; ahora.

Entonces: ¿qué hacer, qué hacer? Buena pregunta, ni idea la verdad, aunque tal vez un poquito. Vivir el presente y no pensarlo mucho, ver como cambia y se sostiene solo. No perderse en ilusiones ni vivir en castillos de arena, soltar el control y maravillarse con ver adonde nos lleva este elefante…

Saludos

Los tiempos terribles

Años y años de pandemia… Guerra… Horrores…

Pero la vida continúa, por lo menos hasta ahora, siempre ha encontrado una manera.

En medio de los horrores surgen ángeles entre los demonios. Ángeles de todo tipo que vienen de este mismo mundo. Porque aquí cada uno decide qué quiere ser, y hay los que no tienen miedo, o lo enfrentan, y luchan por ser parte del mundo en el que quieren vivir. 

Un mundo en donde los árboles tienen sus derechos y los sabios más viejos son patrimonio.

Un día alguien se dio cuenta que vale más la pena rescatar árboles que edificios. Pareciera tan obvio… pues los árboles están vivos y hacen del mundo un lugar mejor.

En este mundo lo que vale es la vida, y no el dinero.

En la lucha

Tengo tantas historias por contar, que no sé ni por dónde empezar… Algunas son rayos que caen sobre el papel en un instante. Otras son árboles que van creciendo poco a poco. Hay monstruos marinos que nadan en el fondo y se niegan a salir a la luz.

Un dos tres, el mundo se va a acabar

El mundo se va a acabar. No en el sentido trágico de fin del mundo como lo conocemos, (aunque tal vez sí), sino en el sentido de tu mundo, tu mundo se va a acabar, ya se está acabando. 

Todo lo que conocés va cambiando y podés comprobarlo mirando hacia atrás y viendo cómo el mundo en el que vivías ya no existe. Todo cambia, se transforma. La gente viene y va, los momentos, la vida… 

A veces vivimos como si tuviéramos todo el tiempo del universo, como si todo fuera a permanecer justo como está, esperándonos y dándonos oportunidades eternas… Tanto así que a veces no hacemos nada, y las dejamos pasar. Las dejamos pasar solo para darnos cuenta justo cuando ya es demasiado tarde; eran oportunidades únicas, pasaron y ya no están… 

Irrepetibles. 

Pero tal vez así tenía que ser, para que pudiéramos abrirnos a la magia de la existencia, de este momento, este ahora, que no volverá jamás.

Gloria eterna

Ahora me tomo un yodito recién chorreado bajo la suave lluvia que cae sobre mi hogar ahora parqueado entre el acantilado de piedra con cactus y cascada y el poderoso Térraba que fluye chocolate chocolate.

Una garza blanca pesca tranquila bajo la lluvia en la otra orilla del río.

Todo está en calma.

Extracto de Diarios del Carrocasa, 21/9/2021

Miedos

¿Cuántos demonios tenemos escondidos?

Tapados con el velo de mil excusas…

Despedazándonos desde adentro.

¿Cuántos miedos ocultamos bajo la alfombra?

Con la esperanza de que desaparezcan vemos para otro lado,

pero en esa oscuridad van creciendo y reproduciéndose.

Así llevamos la vida, hasta que llega el día… 

El día que toca enfrentar los fantasmas y ver los monstruos a los ojos.

Nos sorprendemos a nosotros mismos al verles disolverse ante la luz de nuestra atención. 

Todavía más sorpresivos son los mensajes que necesitaban transmitirnos, 

y el bien que nos hace este enfrentamiento,

y nosotros, dándole largas…

Ese es el día en que nos damos cuenta de que los miedos vienen a liberarnos, pero solo al enfrentarlos. De lo contrario, lo único que logramos esconder, encerrar y alejar de la luz es a nosotros mismos.